Viernes, 19 de abril, 2019 | 2:13 pm

Los huesos de Caamaño



La investigación de los huesos del coronel Caamaño fue conducida mediante decisión del Tribunal Constitucional, que luego ordenó suspender las pruebas de ADN, como si no quisiera que se realizara la experticia sobre la identificación ósea.

Los que no pudieron ser parte del pedido de investigación fueron los familiares, las organizaciones de derechos humanos locales o los constitucionalistas, y por la trascendencia del caso, una Comisión de la Verdad.

Ya en el Inacif, manos inexpertas pretendían establecer la identidad, indicar los patrones de muerte violenta, presentar los hallazgos y evidencia a las instancias que le solicitaron la investigación, siempre desde la aplicación de las ciencias forenses.

Pero dos (2) errores particulares de esta investigación, que de hecho se cometieron, tienen el caso de nuevo estancado:
Primero.

Los objetivos de cualquier investigación antropológica tienen lugar en etapas: Debe iniciar con los antecedentes del caso (recolectando información sobre los datos del caso, entrevistas con los familiares de las víctimas, testigos y sobrevivientes de los hechos; revisando archivos militares, policiales, judiciales, libros de cementerios, registros civiles, hospitales y otros archivos); la investigación de la escena del crimen y recuperación de evidencia, mediante la utilización de técnicas arqueologías y de criminalística para analizar el terreno, excavar y recuperar cuidadosamente la evidencia relevante, incluyendo restos óseos, proyectiles, vestimenta, efectos personales; y en tercer lugar, está el Análisis de Laboratorio, donde los restos y la evidencia asociada a los familiares del coronel Caamaño, que se ha recuperado en el sitio del trabajo, son analizados en el laboratorio, aplicando el conocimiento y las técnicas de la antropología forense, patología, radiología y odontología entre otras disciplinas.

La tercera etapa sirve para completar la información ante mortem y la recogida durante la investigación histórica. Pero no siempre es posible que ocurran todos estos factores con certeza. A veces simplemente no se tiene éxito al llevar a cabo la investigación forense.

Segundo. Los hallazgos de esta investigación no la podían llevar a cabo los técnicos del Inacif , que no son antropólogos forenses. Debió solicitarse la competencia del Equipo Internacional de Antropólogos Forenses de Argentina, por sus siglas EAAF. Lo que hubiese hecho otro Inacif es involucrarlos para que se pongan al frente del caso, o para que estén presentes durante la exhumación de los restos óseos.

La autopsia histórica es una de las más complejas. El caso Salvador Allende fue mejor llevado gracias a ellos. La antropología forense es una sub-especialidad de la antropología física que combina las técnicas arqueológicas, que tiene por finalidad la variabilidad esquelética, lo cual permite “rescatar del anonimato” la identidad de los restos óseos encontrados.

Fueron las dictaduras militares, los golpes de Estado, los períodos de represión, el fantasma del comunismo, y los períodos de guerras civiles y de revolución los que dieron un impulso a la antropología forense, en países como Argentina, Brasil y México. Pero eso no ha ocurrido en República Dominicana.

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