Los huérfanos ignorados
El fraterno periódico “Hoy” publicó ayer un trabajo periodístico que ponía en relieve una de las tantas aristas tristes que tienen los feminicidios, fenómeno que afortunadamente preocupa y ocupa cada vez más al país.
Se trata de los huérfanos de los feminicidas, que en la mayoría de los casos son hijos de los victimarios.
Una parte de los que matan a sus parejas se quitan la vida, otros terminan presos. Quiere decir que esos huérfanos suelen perder de manera trágica a su madre y a su padre.
La falta de estadísticas, de estudios estatales sobre esta vertiente del fenómeno indica con claridad que el Estado se ha ocupado muy poco, sino es que nada, de estas víctimas colaterales de ese drama.
Cada vez que una mujer es asesinada por su condición de mujer es porque la sociedad en su conjunto ha fallado.
Planteábamos al inicio de esta nota editorial que afortunadamente el fenómeno de los feminicidios preocupa y ocupa cada vez más al país, pero sigue sin prestarles la atención requerida a dos aspectos: los huérfanos y la atención al hombre (algo ocurre en la persona cuando cree que el mundo se le derrumbará si su pareja lo abandona o si entiende que su pareja es de su propiedad).
El Estado tiene que tirar su mirada con urgencia sobre los huérfanos de este triste fenómeno para garantizar que crezcan sin traumas y para eso requiere de acompañamiento profesional.
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