Los futbolistas llevan sus supersticiones al Mundial
JOHANNESBURGO.- Usar el mismo calzoncillo, escuchar una canción, repetir sitio en el autobús o saltar al campo siempre con la misma pierna son sólo algunas de las supersticiones que repiten muchos de los futbolistas que juegan, con la idea de recibir una 'ayuda' extra.
Los entrenadores también aportan esos gestos particulares, que los psicólogos se encargan en explicar que no tienen sustento científico, aunque los protagonistas siguen creyendo en sus propios ?dioses?. "Las supersticiones tienen que ver con las creencias populares, las leyendas, y con todo tipo de cuestiones que aparecen cuando se buscan certezas en el mundo de lo mágico e irracional", sentencia Mónica Lacarrieu, antropóloga urbana y de la cultura para la Universidad de Buenos Aires.
Pero a los jugadores y técnicos poco les importa esas premisas científicas. Por ejemplo, el estudioso seleccionador de Francia, Raymond Domenech, no tuvo problemas en declarar que "tener una idea de los signos del zodíaco de los futbolistas es muy útil porque es un modo de comprender su carácter" y, alguna vez, a partir de ello conformó su lista de convocados.
Otros gestos son más simples, aunque a veces puede costarles malestar, como le sucedió al volante italiano Gennaro Gattuso en el último Mundial. "Llevaba cada día el mismo suéter que me puse el primer día. Sudaba a mares y tenía un humor de perros porque no podía quitármelo. Me obsesioné con las supersticiones. Por ejemplo, antes del partido contra la República Checa hice el equipaje para volver a casa y tuve que seguir haciéndolo antes de cada uno de los restantes partidos", comentó.
Según el diccionario de la Real Academia Española, superstición es una "creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón; fe desmedida o valoración excesiva respecto de algo".
En la calle, algunos portan una pata de conejo para atraer la suerte. En cambio, los jugadores tienen sus cábalas intrínsicamente relacionadas al juego.
El capitán de la selección inglesa, John Terry, es uno de los más prolíficos en el tema. "Soy muy supersticioso. Me siento siempre en el mismo lugar del autobús, me pongo tres vueltas de cinta alrededor de las medias, escucho siempre el mismo CD camino al estadio, aparco siempre en el mismo lugar antes de un partido en Stamford Bridge", confesó el central del Chelsea.
Rito de cintas que también usa el centrocampista argentino Juan Sebastián Verón en sus rodillas, fruto de "una lesión que tuve en 1997 y luego me la dejé por cábala y no creo que la abandone, porque mal no me fue".
Existen otros gestos que incluso pueden llegar a malinterpretarse, como es el caso del bombardero alemán de origen hispano Mario Gómez, quien no canta el himno nacional en la previa de los partidos porque una vez cuando era juvenil no lo hizo y luego anotó, por lo que guardó esa práctica poco apreciada por algunos hinchas de la 'Mannschaft'.
Mucho más raro resultó el rito que se instauró en el seno de Argentina durante el Mundial de Italia-1990. El arquero Sergio Goycochea, héroe en un par de definiciones por penaltis, una vez tuvo necesidad de orinar antes de los tiros de los 12 pasos y luego lo repetía, rodeado y ocultado por sus compañeros, cada vez que se llegaba a esa instancia. De hecho, la extraña costumbre continuó en la Copa América de Ecuador-1993, que ganó la 'albiceleste'.
Los ex mundialistas Hugo Sánchez, artillero de México, y Gary Lineker, de Inglaterra, no pateaban al arco durante los calentamientos, pues temían gastar hipotéticos goles que podrían servir en el partido.
De todos modos, esas supersticiones no son propiedad exclusiva de los futbolistas en el mundo del deporte. El golfista Tiger Woods se aferraba a una camisa roja en las rondas finales de los torneos PGA o el jugador de baloncesto Michael Jordan nunca dejó de usar sus pantaloncitos universitarios de la suerte, debajo de su uniforme de los Chicago Bulls de la NBA. Creer o reventar, a pesar de lo que digan los científicos.