Por: Alejandro Paulino Ramos
El presidente Rafael L. Trujillo se juramentó en agosto de 1930. Un año después, cuando se celebraba ese hecho, quedó constituido en el teatro Capitolio una organización que se convirtió de la noche a la mañana en una estructura de poder político: instrumento de vigilancia a los opositores, instancia de control vinculado al Estado, además de mecanismo para el enriquecimiento del dictador, que perduró por décadas con el nombre de Partido Dominicano.

En 1931 desaparecieron las agrupaciones políticas tradicionales que apoyaron a Trujillo en el derrocamiento de Horacio Vásquez en febrero de 1930, actuando unificados bajo el nombre de “Confederación de Partidos”. Fruto de esa fusión surgió por breve tiempo el “Partido Unionista”, que rápido resultó ser la base para la organización de una nueva agrupación: El “Partido del General Trujillo”; pero en agosto de 1931 esa organización personalista, centrada en la figura del mandatrio, adoptó el nombre de “Partido Dominicano”:
El 2 de agosto se reunió la Junta Provincial del “Partido del General Trujillo” y el 16 de agosto de 1931, en acto público en el teatro Capitolio, quedó formalmente constituido el aquel partido para respaldar a Trujillo, su «único jefe supremo», en la gestión gubernativa. Se inició de inmediato la integración de sus miembros directivos en el tren gubernamental y se hizo estrictamente obligatorio para todos los dominicanos inscribirse en la nueva agrupación política, además de necesario inscribirse y ser miembro de ella para poder obtener un empleo o un puesto en el gobierno.
El Partido Dominicano devino en una institución totalitaria que obligaba a sus miembros a prestar servicios policiales, de propaganda, vigilancia e información. El proceso de formación y consolidación de la estructura de este y de su incidencia en la sociedad, iba parejo a la persecución de los opositores y a la integración de los antiguos miembros de los partidos tradicionales.
La vinculación del Partido con las funciones del Estado dejaba una nebulosa en cuanto a las atribuciones de uno y otro, como quedó evidenciado en un discurso pronunciado por Trujillo en 1945, asignándole a esa estructura la responsabilidad de los servicios sociales, la educación, los comedores económicos, las cantinas escolares, la construcción de barrios, casas para los menesterosos, hospital de maternidad y edificio destinado para el club social de los trabajadores. Como lo explica el historiador Robert Crassweller, El Partido Dominicano se integró desde temprano al Estado de manera oficial y sus máximos dirigentes ostentaban el rango de funcionarios del gobierno.
De modo, que como explica el doctor Jimenes Grullón, el PD se convirtió en «una organización paragubernamental que compartió con el aparato represivo la función de mantener en pie al gobierno y solo se podía ocupar un puesto en la administración pública si se era miembro de él». Bajo esas condiciones de control del Estado, los ciudadanos estaban obligados a participar en las elecciones generales siempre votando por Trujillo, el único candidato, para de esa manera “legalizar” su permanencia como mandatario y si se era empleado, obligado a permitir se le descontara por nomina el 10% de su sueldo para el Partido. Esta modalidad facilitó que Trujillo se beneficiara del Estado para su provecho personal.
Tal y como lo explico en “La dictadura de Trujillo: Vigilancia, tortura y control político” durante los más de 30 años de continua dictadura, los empleados públicos estaban constreñidos a financiar las actividades del Partido Dominicano a través del descuento del 10% de sus salarios, lo que se hacía de manera formal a través de las instancias oficiales encargadas de realizar el pago a los empleados públicos, «como contribución para su sostenimiento, dineros de los cuales dispone a su antojo el Supremo Jefe del Partido».
Evidencia de lo que venimos diciendo, la solicitud de Investigación sobre descuento del 10%: el Oficio No. 3865 del 15 de junio de 1943 dirigido a los presidentes y secretarios de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Agricultura y Trabajo de Barahona, con la siguiente observación: Considerar, “sin embargo, que el objetivo principal de su consulta es saber si los empleados de esa institución están o no sujetos a la contribución del 10% de sus sueldos, que todos los adeptos al Partido Dominicano ofrecen para el sostenimiento y desarrollo de esta poderosa agrupación política, por cuanto, si no está claramente expuesto en su oficio citado, se advierte fácilmente en los términos y anexos del mismo, me es grato informar a ustedes que es opinión de esta Junta Superior Directiva, que todos los miembros del Partido que sirven cargos en instituciones oficiales, semioficiales o en aquellas que el Estado organiza como servicio para la sociedad, tales como las Cámaras de Comercio, las Oficialías de Estado Civil y las Conservadurías de Hipotecas, están sujetas, por disciplina y por deber, al pago regular de sus contribuciones al Partido, para los fines indicados».
De lo que se trataba, en referencia al anterior documento, era garantizar el estricto cumplimiento de la disposición de Partido Dominicano, para extraer del bolsillo de los afiliados, que los eran todos los empleados de la administración pública una parte de sus salarios. Los recursos obtenidos a través de ese mecanismo, como puede ser demostrado, iban a parar a manos del dictador; esta forma de extorsión a la población, fue uno de los medios utilizados por Trujillo para enriquecerse utilizando el Estado de manera coercitiva contra los servidores públicos.