Los datos del ministro
De acuerdo con datos del Banco Central, la informalidad en la economía dominicana era ejercida, en el último trimestre del año pasado, por el 54 por ciento de la población activa.
Esto puede ser traducido en los términos siguientes: de la parte de la población en edad productiva, más de la mitad realiza de manera habitual actividades económicas informales.
La nuestra puede ser considerada, como consecuencia, una economía con una carga importante de chiriperos, micronegocios y cuentapropistas.
Vista con optimismo, esta parte de la actividad económica está llena de emprendedores sin capital que acaso son una parte importante de la multitud de los que se han arrojado a las calles y las avenidas a pesar de los llamados del gobierno para que se mantengan recogidos.
Ayer el gobernador del Banco Central habló de la habilitación de una ventanilla de liquidez de corto plazo por unos 15 mil millones de pesos para el financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, pero desde luego, estas son unidades reguladas.
Los informales están un escalón más abajo, si no en el aspecto material, en el del interés del gobierno, que no tiene manera de entenderse con ellos.
Muchos de los que realizan negocios bajo el alero de la informalidad se dedican al comercio de alimentos y chucherías, razón por la que atraen hacia sí a miles de compradores que engrosan la multitud de los que ignoran el pedido de que se queden en casa.
Unos y otros son el quebradero de cabeza del ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas, que carga sobre sus hombros la gran responsabilidad de dar la cara día tras día con malas noticias. Sin duda, debe de estar deseoso de darnos unos datos alentadores que con las calles llenas de gente se le vuelven cada día más elusivos.
leídas
