Personal de la Organización de las Naciones Unidas se esfuerza por hacernos entender a los dominicanos que algo anda mal en relación con la forma en que usamos las vías públicas y las consecuencias de estas formas de uso.
El alto nivel de siniestralidad en las calles y carreteras fue el motor principal de la presencia de seis funcionarios de esta institución internacional en un encuentro con periodistas del Grupo de Comunicaciones Corripio.
A Jean Todt, enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, le parece que el dominicano se ha acostumbrado a vivir con uno de los más altos registros de accidentes de tránsito por habitantes del continente.
La representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Ana María Díaz, señaló que menos del diez por ciento de las motocicletas que circulan en el país cuentan con una póliza de seguros. En este mismo escenario el director de Intrant, Milton Morrison, afirmó que apenas unos cuantos miles de estos conductores cuentan con licencia.
Según estadísticas de la Dirección General de Impuestos Internos, el número de motocicletas en circulación es superior a los 3 millones 800 mil.
Parece natural preguntarse, ¿dónde están los agentes de la Digesett? De lo que se trata es de millones de conductores que usan las vías de manera particular, que desconocen o ignoran las reglas que deben ser cumplidas por todos, y las que sólo a ellos conciernen, como la de ponerse un casco y no llevar más de un pasajero, también protegido, las desprecian también.
Algunos de estos pasajeros pueden ser niños camino de la escuela, un hecho sobre el que llamó la atención el representante residente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Carlos Carrera, como un hecho de alto riesgo.
¿Podrá el pueblo dominicano librarse algún día de este lastre? El señor Jean Todt tiene una posición optimista. En Europa, según sus palabras, lo lograron.