Los chivos locos
Nadie puede venir haciendo ahora los chivos locos, con relación a las responsabilidades que tienen en el rescate de las instalaciones deportivas diseminadas en todo el territorio nacional.
Desde hace más de 20 años, dirigentes deportivos se convirtieron en verdaderos cabezas calientes en procura de que se construyeran obras deportivas de primer orden.
Con tal de lograr ese objetivo realizaban paros y huelgas en sus respectivas comunidades.
La presión en muchos casos obligó a que los políticos, por presión y actuando demagógicamente, asignaran sedes.
Recuerdo el caso de Barahona. Se montó todo un aparataje durante la clausura de los juegos en San Francisco de Macorís, y el entonces presidente Antonio Guzmán aceptó el pedido de grupos organizados que pedían a gritos la sede de la próxima versión para esa ciudad.
Esa misma metodología se empleó en otras versiones para obtener sedes.
Sin embargo, hoy todas esas instalaciones levantadas por cientos de millones de pesos están totalmente abandonadas.
Los dirigentes deportivos han sido los primeros en hacerse los tontos, por no decir otra palabra, y se han lavado las manos como Pilatos para no asumir responsabilidades.
La verdad es que así no se puede.
Cómo es posible que La Barranquita, por solo citar un caso, se esté cayendo y depredándola desde hace décadas sin que nadie en Santiago alce su voz de protesta. ¡Increíble!