Londres
Luego de una década de ausencia, nueva vez visité Londres, en esta oportunidad en asuntos técnico-profesionales, como parte de un viaje que me ha tenido ausente durante las últimas semanas.
La capital inglesa preserva su orden, seguridad ciudadana, limpieza y eficiencia del transporte público, cualidades que la hacen una de las ciudades capitales más atractivas del mundo.
Lo primero, y el gran secreto inglés, es el respeto absoluto por las leyes, reglamentos y disposiciones. Pero para que haya una alcaldía eficiente tienen que haber ciudadanos conscientes y disciplinados, y los ingleses cumplen esos requisitos a perfección.
Lo segundo, Londres está entre las ciudades más caras del mundo. Los precios son similares a los de Nueva York, excepto que están expresados en libras esterlinas (£, pound), igual a un dólar multiplicado por 1.69.
Aunque forma parte de la Unión Europea, Inglaterra nunca formó parte de la unión monetaria del euro, por consiguiente ha podido preservar su política monetaria independiente.
Londres, al venir de la celebración muy reciente de unas olimpíadas exitosas, presenta una fachada de mejorías urbanas.
Por último, existe una conciencia absoluta acerca de la importancia del turismo en todos los estamentos sociales, y como tal, hay una exhibición permanente de cortesías, cuido de sus monumentos y propagación de sus tradiciones.
En resumen, la visita reciente a Londres nos reitera lo agradable que es una ciudad donde prima el respeto ciudadano, la observancia de las leyes y buenas infraestructuras públicas.