Lo urbano como patología
Uno de los grandes privilegios que he disfrutado por ser Decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la PUCMM ha sido el contacto con las Escuelas de Arquitectura de ambos campus. ¡He aprendido mucho sobre el arte y el habitat humano!
Tengo la profunda convicción de que el tamaño de una ciudad no debe rebasar más de medio millón de habitantes, so pena de convertirse en un foco de enfermades mentales. Tanta gente junta hace daño. Genera stress, ansiedad, desorientación y deshumanización. Tuerce nuestos juicios y razonamientos.
El P. Alfredo Rubio de Castarlenas afirmaba el 9 de febrero de 1945 que las ciudades hipertrofíandose en demasía, han desarraigado del todo al hombre que vive en ellas, de su medio verdadero, y lo han sumergido en una falsa atmósera de asfalto…. Es una suerte de trampa contruida para transformar los seres humanos en piezas del engranaje de producción, sin tiempo para pensar y vivir, sobre todo eso, vivir plenamente.
Los seres humanos merecemos alcanzar la felicidad y la paz, desarrollarnos como personas mediante el ocio y el diálogo, sirviendo a los demás usando nuestros talentos y habilidades. La productividad agrícola, industrial y de servicios al iniciarse el siglo XXI permite, si es organizado debidamente, una vida plena de todos los que habitamos el planeta.
Mientras logramos esa meta procuremos seguir el consejo del P. Alfredo quien señala en el mismo texto: Huyamos del nerviosismo trepitante de las ciudades y vayamos a la paz y sosiego del campo y los juicios que hagamos….serán más jutos y verdaderos.