Lo que realmente importa

Ana Blanco
Ana Blanco

Creo que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos querido recuperar el tiempo perdido. Normalmente, es tarde. Ese sentimiento de querer retroceder las manecillas del reloj para hacer las cosas de manera diferente es intenso, a veces hasta obsesivo. Pero ya no se puede.

Por eso, cada día soy más consciente de aprovechar cada instante, de hacerlo con pasión, con intensidad y, sobre todo, de valorar y agradecer cada detalle, por pequeño que sea, principalmente con las personas que quiero y que me quieren.

Porque, al final, eso es lo importante: transitar cada día siendo consciente de que esa taza de café por la mañana es única y reconfortante; que esa llamada por teléfono para simplemente saludar y saber cómo está esa persona que te importa es maravillosa; y que posponerla porque estás ocupado, con mil responsabilidades, es la forma en la que más adelante te arrepentirás por no haberla hecho.

Nuestro día a día es abrumador. Todos tenemos una agenda de esas que nunca terminan. Pero, si te paras a pensar cómo eso absorbe tu energía, tu mente y tu tiempo, realmente no merece la pena. Si eso te impide estar presente para tus seres queridos, regalarte momentos con ellos y, al mismo tiempo, te lleva a vivir de manera tan acelerada que seas incapaz de apreciar esas pequeñas cosas que te hacen feliz… definitivamente, no merece la pena.

Dicen que la vida está llena de prioridades urgentes y necesarias, y algo que nadie nos puede quitar es nuestra capacidad para hacer esa lista. Por lo tanto, no llegues a querer recuperar el tiempo: aprovéchalo con aquello que te da felicidad y con las personas que te la aportan. De esa forma, no añorarás regresar, sino que atesorarás momentos que cada día te harán sonreír. Y, al final… ¿no se trata de eso?