Por años, el debate público sobre el uso del vape y la hookah se ha concentrado en los pulmones, el corazón o incluso en la virilidad masculina.
Sin embargo, existe un territorio olvidado en esta discusión y que, paradójicamente, es la primera puerta de entrada de estas sustancias al organismo, la cavidad bucal.
Allí, según advierten especialistas, comienza un daño progresivo, silencioso y, en muchos casos, irreversible.
Mary Disla Acosta, odontóloga y especialista en Rehabilitación Bucal y Estética, explicó al Periódico El Día que lleva más de cinco años estudiando los efectos del vape en la salud oral.
“Por ahí es que entra todo. La boca es el inicio del problema”, afirma la especialista.
Un dispositivo que no es inofensivo
Aunque suele percibirse como una alternativa “menos dañina” al cigarrillo convencional, el vape es un dispositivo electrónico que calienta sustancias químicas, las cuales se dispersan directamente en la boca, las encías, los dientes y la orofaringe.
“Una hora de uso de vape equivale a fumar aproximadamente 100 cigarrillos”, explica la doctora Disla, citando investigaciones recientes.