Ser referido a un neumólogo suele generar inquietud. La respiración, ese acto que damos por sentado, de pronto se convierte en motivo de preguntas, temores y expectativas. ¿Qué tengo? ¿Será grave? ¿Por dónde se empieza? En ese primer encuentro médico, más que máquinas o estudios, lo que realmente marca la diferencia es la historia que el paciente lleva consigo.
Para la doctora Rosa Espinal, neumóloga intervencionista de los Centros de Diagnósticos y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), acudir a la primera consulta con todos los estudios pulmonares previos, como radiografías, tomografías, es un paso fundamental.

Para el neumólogo, conocer el historial respiratorio permite entender cómo ha evolucionado la condición del paciente a lo largo del tiempo. En medicina, esa información se conoce como la evolución radiográfica o sintomatológica, y es una pieza clave para orientar el diagnóstico y el tratamiento.
Pero no sólo hablan las imágenes. También habla el cuerpo, y sobre todo, la memoria del paciente. Recordar cuándo comenzaron los síntomas, cómo se manifestaron y cómo han cambiado con el tiempo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico acertado y uno incompleto.
La fiebre, por ejemplo: a qué hora aparece, qué tan alta ha sido, si cede con medicamentos o métodos físicos. La tos, las expectoraciones, su color, consistencia y frecuencia. Incluso si ya se ha recibido algún tratamiento y cómo respondió el organismo a esos medicamentos.
La mejor decisión
Toda esa información, que a veces parece trivial, es esencial para que el médico pueda tomar la mejor decisión, la que realmente beneficie la recuperación del paciente.
A muchos les sorprende que el neumólogo pregunte sobre el lugar donde viven o trabajan. Si hay filtraciones, humedad, polvo, exposición a químicos o humo. También interesa conocer las profesiones desempeñadas a lo largo de la vida.
La consulta neumológica incluye, además, un examen físico detallado, una entrevista médica profunda y, en muchos casos, la solicitud de estudios complementarios. Siempre que sea posible, se recomienda acudir acompañado, especialmente si se trata de personas mayores o con alguna discapacidad física, intelectual o cognitiva.
Un acompañante puede ayudar a recordar datos importantes y brindar apoyo emocional en un momento que suele generar ansiedad.
Estudios frecuentes
Entre los estudios más frecuentes se encuentra la espirometría, una prueba sencilla pero muy reveladora. Se realiza en el consultorio, de forma ambulatoria, y consiste en maniobras de inspiración y espiración a través de un dispositivo que mide la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones.
Gracias a esta prueba, el neumólogo puede detectar inflamación crónica y trastornos respiratorios asociados a enfermedades como el asma, condiciones reumáticas o daños provocados por el tabaco, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). También es una evaluación clave antes de cirugías mayores.
En algunos casos, el médico puede recomendar procedimientos que generan temor solo con escucharlos. Uno de ellos es la broncoscopía. No es raro que un paciente se sorprenda si, ante una neumonía, se le indica este estudio. Sin embargo, su indicación tiene razones muy claras: infecciones que no mejoran, empeoramiento de los síntomas o la necesidad de descartar infecciones adicionales causadas por otros microorganismos.
La broncoscopía no se limita al contexto infeccioso. También es una herramienta diagnóstica fundamental en enfermedades intersticiales, como la fibrosis pulmonar, y en la detección del cáncer de pulmón. Se trata de un procedimiento endoscópico que permite explorar las vías respiratorias por dentro, evaluar su estructura y observar directamente las paredes internas de los bronquios.
Dependiendo del caso, puede realizarse de manera ambulatoria y bajo anestesia general, sedación o anestesia local. Existen, además, procedimientos endoscópicos más avanzados que son realizados por neumólogos con formación especializada en neumología intervencionista.
Como todo procedimiento médico, la broncoscopía no está exenta de riesgos, aunque en general es altamente segura cuando se realiza en centros especializados y con personal capacitado. La seguridad del paciente siempre es la prioridad.
Otros estudios
— No endoscópicos
El neumólogo puede indicar otros procedimientos no endoscópicos, como la toracocentesis, que consiste en la extracción de líquido pleural cuando existe un exceso de este entre los pulmones y la pleura, permite aliviar síntomas y, al mismo tiempo, obtener información diagnóstica valiosa.
Importancia de la comunicación
La clave, al final, está en la comunicación. Informar al médico sobre todo lo que se padece o se ha padecido, sin minimizar síntomas ni omitir detalles, permite llegar a un diagnóstico más preciso y a un tratamiento oportuno.
La salud respiratoria no se improvisa. Se construye con información, confianza y acompañamiento médico. Respirar bien no solo es vivir mejor; es vivir con tranquilidad.