Lo más lógico es reparar

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Cuando un país irrespeta, porque es un irrespeto abandonar sus complejos deportivos de primer orden, definitivamente tiene que pasar balance a lo que está ocurriendo en esa sociedad.

Algunos consideran que se ha sido demasiado crítico con lo que está ocurriendo en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, pero la verdad es que en casos de ese tipo hay que mantener a la población permanente y debidamente informada.

Y hablando del Padre de la Patria, aquí se ha llegado a un irrespeto tal, que hasta la escultura que hay instalada en el parque que lleva su nombre está perforara por todas partes. ¡Qué barbaridad!

Este caso no puede tratarse a medias, hay que enfocarlo con toda la crudeza que amerita.

Algunas veces pienso en no seguir y tirar la toalla, pero la realidad es que cuando transito por los alrededores o penetro por el corazón de ese complejo el aspecto es cada vez más tétrico y desolador.

Pero lo que ocurre allí no escapa a los demás, en especial los del interior, que no tienen ni siquiera quien se lamente por ellos.

Es por ello que en vez de construir más instalaciones se debe hacer un alto obligatorio para especializar esos fondos y comenzar el rescate de todas las instalaciones que llevan un marcado estado de deterioro.

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El Día

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