Cuando Liranyi Alonso cruzó la meta de los 100 metros planos en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, el cronómetro marcó 11.10 segundos y el estadio estalló en celebración. Acababa de romper un récord que había permanecido intacto durante 28 años y de regalarle a República Dominicana una de las imágenes más memorables de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Pero la carrera que cambió su historia no comenzó con el disparo de salida.
Empezó muchos años antes, cuando algunos entrenadores le dijeron que nunca llegaría lejos porque era demasiado pequeña para ser velocista. Continuó en los pasillos de la escuela, donde también tuvo que enfrentar comentarios sobre su cuerpo. Y siguió en cada entrenamiento, en cada madrugada de sacrificio y en cada competencia donde decidió responder con resultados en lugar de palabras.
Hoy, con apenas 20 años, Liranyi ya no es una promesa. Es la nueva referencia de la velocidad femenina dominicana.
Cuatro oros para entrar en la historia
La actuación de la atleta nacida en Santo Domingo y criada en La Vega fue, sencillamente, extraordinaria.
Primero conquistó el oro en los 100 metros planos con un registro de 11.10 segundos, rompiendo la marca de 11.14 que la bahameña Chandra Sturrup había establecido en Maracaibo 1998.
Días después volvió a subir a lo más alto del podio al imponerse en los 200 metros con un tiempo de 23.07 segundos, confirmando que ninguna rival pudo discutirle el dominio de la velocidad femenina en el certamen.

Su protagonismo no terminó allí.
Junto a Patricia Seno, Fiordaliza Cofil y Estrella de Aza integró el relevo femenino 4×100 que conquistó la medalla de oro con un tiempo de 43.00 segundos, suficiente para implantar un nuevo récord de los Juegos y dejar atrás la marca de 43.17 establecida por Cuba en San Salvador 2023.
También formó parte del relevo mixto 4×100 que volvió a subir al primer lugar del podio.
El resultado fue histórico: cuatro medallas de oro, una hazaña que ninguna otra atleta dominicana consiguió en Santo Domingo 2026.
"Feliz, muy contenta. Amo correr. Estoy preparada para todas las competencias que vengan. Este era el evento más esperado porque es en mi tierra y se pudo lograr", dijo apenas terminó su participación.
La niña que eligió correr
La historia pudo haber sido muy distinta.
Cuando era niña, su madre le dio dos opciones: estudiar inglés o practicar un deporte. Sin saber que aquella decisión cambiaría su vida, escogió el atletismo.
Fue una elección sencilla, pero detrás vinieron años de esfuerzo silencioso.
Liranyi creció en La Vega, donde comenzó a entrenar y a descubrir que tenía condiciones para correr. Sin embargo, el camino estuvo lejos de ser fácil.
"Muchos entrenadores me dijeron que no iba a llegar porque soy muy pequeña. En la escuela también me hacían comentarios sobre mi cuerpo", recuerda.
En lugar de dejarse vencer por esas opiniones, decidió convertirlas en combustible.
"Cada crítica, cada comentario feo, cada cosa que me hacían para derrumbarme, lo que hicieron fue hacerme más fuerte", asegura.
Los pilares detrás de la campeona
En cada victoria hay personas que rara vez aparecen en la fotografía del podio.
Liranyi menciona primero a sus padres.
Aunque evita exponer a su familia públicamente, reconoce que nunca dejaron de creer en ella, incluso cuando otros dudaban.
"Con mi padre, con mi madre, desde siempre apoyándome ahí", afirma.
También destaca el trabajo de su entrenador, José Ludwig Rubio, responsable de acompañar su crecimiento técnico desde las categorías menores hasta convertirla en la principal figura de la velocidad dominicana.
"Me ha ayudado a llegar hasta donde estoy", resume.
La atleta más rápida del país
El éxito alcanzado en Santo Domingo no apareció de la noche a la mañana.
En 2025 ya había demostrado que estaba destinada a grandes cosas al establecer el récord nacional de los 100 metros con un tiempo de 11.04 segundos, convirtiéndose en la dominicana más rápida de la historia.
Ese mismo año ganó el oro en los 200 metros de los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, obtuvo la plata en los 100 metros y también subió al podio en el Campeonato NACAC.
Cada resultado fue confirmando que podía competir al más alto nivel del continente.
Los Centroamericanos simplemente terminaron de consolidar lo que ya anunciaban sus cronómetros.
El sueño apenas comienza
Fuera de la pista, Liranyi mantiene otra meta.
Terminó el bachillerato y sueña con estudiar Medicina, especialmente Cirugía, aunque por ahora toda su energía está concentrada en el alto rendimiento.
Después de convertirse en la gran figura de Santo Domingo 2026, ya piensa en el Campeonato Mundial, los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y, sobre todo, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
"Con Dios, con mi entrenador y con mi familia, nos vamos a ver en todos", afirma.
Más allá de los títulos, dice que quiere que su historia sirva para quienes alguna vez sintieron que no eran suficientes.
"No me rendí, sigo aquí y voy a seguir luchando hasta el final", expresa.
Y antes de irse deja un mensaje que resume el camino que la llevó hasta la cima.
"Si sus hijos les dicen que quieren practicar algún deporte, no les quiten ese sueño de luchar y de ser alguien en la vida."
Las cuatro medallas de oro son el resultado visible. Detrás de ellas hay años de sacrificio, disciplina, lágrimas y resiliencia.
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