Líder VS. estratega en el ejercicio político

  • La historia reciente de la República Dominicana ofrece múltiples ejemplos de estrategas políticos que demostraron una extraordinaria capacidad para conducir campañas electorales y construir sólidas estructuras partidarias.

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Oriades Pérez Reyes

En la estructura piramidal de un partido político conviven personas con funciones muy diversas. Entre ellas destacan quienes realizan de manera permanente el trabajo de campo junto a las bases de la organización, al tiempo que desarrollan la ingeniería política necesaria para la participación electoral, tanto en los procesos internos como en la competencia externa.

Con frecuencia, el técnico confunde su capacidad como estratega con la popularidad. Por esa razón observamos dirigentes que poseen amplios conocimientos sobre la estructura administrativa del Estado, dominan la historia nacional y presentan análisis de gran nivel, pero carecen de esa cualidad que muchos denominan arrastre, es decir, la capacidad de despertar simpatía y conexión espontánea con el pueblo.

La historia reciente de la República Dominicana ofrece múltiples ejemplos de estrategas políticos que demostraron una extraordinaria capacidad para conducir campañas electorales y construir sólidas estructuras partidarias. Son excelentes organizadores, planificadores y formadores de equipos; sin embargo, no siempre poseen el respaldo emocional de las masas ni ese fenómeno casi inexplicable de atracción popular que caracteriza a algunos líderes.

En contraste, existen líderes que, por su propia naturaleza, generan un poderoso arrastre popular. Tienen la capacidad de inspirar, persuadir y conectar con la gente mediante su forma de actuar, su elocuencia, su empatía y la claridad de su mensaje. A lo largo de la historia dominicana y mundial abundan ejemplos de figuras cuya personalidad despertó grandes simpatías y cuya influencia fue aprovechada por equipos de dirigentes para construir proyectos políticos exitosos.

Por ello, muchos estrategas realizan enormes esfuerzos para ganar popularidad, sin comprender que su verdadera fortaleza no está necesariamente en ocupar el centro del escenario, sino en dirigir desde la planificación. Su mayor aporte consiste en diseñar estrategias, organizar estructuras, coordinar equipos y conducir los procesos políticos con visión y eficacia.

A mi juicio, existen tres tipos de líderes políticos. El primero aspira al poder con la vocación de servir a la sociedad y mejorar las condiciones de vida de la gente. El segundo busca el poder para satisfacer su necesidad de reconocimiento, prestigio o influencia personal. El tercero persigue el poder únicamente como un medio para enriquecerse utilizando los recursos del Estado en beneficio propio.

La diferencia entre unos y otros radica en el propósito que guía su actuación. Considero que la principal cualidad que debe distinguir a un dirigente político es la vocación de servicio. Quien aspire a ejercer una función pública debe tener una auténtica disposición para servir a los demás, comprender sus necesidades y actuar en beneficio del interés colectivo.

Sin embargo, esa vocación no siempre forma parte de la preparación del tecnócrata. Su formación suele orientarse hacia la eficiencia administrativa y la gestión de resultados, lo que con frecuencia lo lleva a interpretar la administración pública como si se tratara de una empresa privada. Aunque un funcionario está obligado a actuar con eficiencia, transparencia y pulcritud, la política exige además sensibilidad social, capacidad de construir consensos y una visión de largo plazo que permita fortalecer la organización que representa y garantizar su permanencia mediante el respaldo ciudadano.

En definitiva, el liderazgo y la estrategia no son conceptos opuestos, sino complementarios. Los grandes proyectos políticos necesitan tanto de líderes capaces de movilizar voluntades como de estrategas con la capacidad de diseñar el camino hacia los objetivos. Cuando ambas cualidades convergen en un mismo proyecto, las posibilidades de éxito político y de buen gobierno aumentan significativamente.

Sobre el autor

Oriades Pérez Reyes

Abogado y político con experiencia en administración pública, maestría en derecho inmobiliario y planificación estratégica. Su trayectoria combina el ejercicio del derecho con el diseño y ejecución de políticas públicas enfocadas en la transparencia, la inclusión y el servicio a la ciudadanía.