Libertad para el estudiante

Esta idea no será popular. Incluso aparecerán quienes la califiquen de inaplicable y hasta la satanicen diciendo que sería “privatizacionista”, pero sin duda revolucionaría la Educación Superior en República Dominicana.

Resulta que el Estado dedica cada año un considerable presupuesto a la Educación Superior, la mayoría del cual recae sobre la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Esos recursos tendrían un uso mucho más eficiente si se usaran a la inversa, es decir; que en vez del Estado financiar a las instituciones (incluyendo a la UASD) financie al estudiante.

El Gobierno podría entregarle los fondos a cada estudiante para que éste decida en cuál universidad estudiar.

Eso haría que los centros de educación superior tuvieran que competir en calidad para atraerlos. La UASD, por ejemplo, tendría que mantener elevados estándares de calidad y administrarse con eficiencia porque los alumnos necesitados no estarían condenados a tener que inscribirse exclusivamente en ese centro, como ocurre ahora.

Además, el Estado tendría la posibilidad de decidir cuáles áreas de la Educación Superior quiere promover dando mayores facilidades para ciertas carreras o reduciéndolas para otras que no son prioridad en el plan de desarrollo nacional.

El estudiante, en este esquema, sería libre de elegir cuál centro es mejor para estudiar la carrera de su elección.

Pero también se podría evitar que el Estado financie indefinidamente a estudiantes que duran hasta más de 20 años en una misma carrera, como ocurre ahora con la UASD.

En materia de Educación Superior, hay que recordar, el compromiso del Estado es con el alumno, no necesariamente con la institución.