Santo Domingo.- Leonel Fernández logrado sobrevivir a uno de los períodos de mayor desgaste de su carrera, construir una organización política alrededor de su liderazgo y colocarse nuevamente como la principal referencia individual de la oposición dominicana con miras a las elecciones presidenciales de 2028, algo que hace apenas unos años parecía políticamente improbable.
Sin embargo, haber regresado al centro del tablero político no significa necesariamente que haya despejado el camino de regreso al Palacio Nacional.
El expresidente enfrenta ahora un desafío de reducir la tasa de rechazo que se acrecentó tras salir del poder en 2012 y convencer a una parte del electorado que reconoce su experiencia y preparación.
Leonel Fernández enfrenta ahora la contradicción de que puede ser simultáneamente el dirigente opositor con mayor fortaleza política y uno de los candidatos con mayores dificultades para ampliar su techo electoral.
Cuando Fernández salió del poder en agosto de 2012 terminó un ciclo de ocho años consecutivos en la Presidencia, para completar tres periodos al sumarle su primer gobierno entre 1996 y 2000, y comenzó una etapa sustancialmente diferente de su carrera.
Durante buena parte del período posterior a 2012, Fernández tuvo que competir por el liderazgo dentro de su propio partido con el entonces presidente Danilo Medina. La confrontación terminó dividiendo al PLD después de las primarias de 2019 y obligando a Leonel a abandonar la organización en la que había desarrollado prácticamente toda su carrera política.
El expresidente pasó entonces de controlar uno de los partidos más poderosos de la historia democrática dominicana a tener que construir prácticamente desde cero una nueva plataforma electoral.
Fuerza del Pueblo fue inicialmente vista por algunos sectores como una organización construida alrededor de una figura política cuyo mejor momento había quedado atrás. Los resultados posteriores obligaron a revisar esa percepción.
La primera demostración de supervivencia ocurrió en las elecciones de 2020.
Con una organización recién formada, Fernández obtuvo menos del 10 % de los votos presidenciales. Cuatro años después, en 2024, alcanzó 28.85 % y terminó en segundo lugar frente a Luis Abinader.
El crecimiento transformó a Fuerza del Pueblo en la principal fuerza electoral opositora y desplazó al PLD, cuyo candidato presidencial obtuvo 10.39 % en esos comicios.
Ese movimiento representa uno de los cambios más importantes ocurridos en el sistema político dominicano desde la llegada del PRM al poder.
Leonel no solamente sobrevivió a la ruptura del PLD. Consiguió trasladar hacia su nueva organización una parte importante de la estructura, dirigentes y electores que durante años habían acompañado al partido morado.
Ahí precisamente puede encontrarse la principal oportunidad de crecimiento de Fuerza del Pueblo hacia 2028, que es justamente lo que el PLD y su liderazgo encabezado por Danilo Medina se han propuesto evitar.
Una parte importante de esos ciudadanos votó junto al PLD durante años y conserva referencias positivas de determinados aspectos de la entonces administración peledeísta encabezada por Leonel Fernández (1996-2000; 2004-2012).
Su estrategia parece orientarse a no presentarse únicamente como oposición al PRM, sino como representante de una época que determinados segmentos de la población podrían comenzar a reevaluar favorablemente frente a las dificultades actuales.
Pero el PLD no pretende dejarse quitar ese nicho, pues desde ya han iniciado el discurso con la consigna de “cuando el PLD se vivía mejor”. Lo cual reafirma que el antiguo electorado peledeísta está dividido entre Fuerza del Pueblo y PLD.
Fernández tiene una ventaja que prácticamente ningún otro aspirante posee ya que no necesita darse a conocer.
Ha sido presidente tres veces, candidato presidencial en múltiples ocasiones y protagonista de la política dominicana durante tres décadas.
Eso explica por qué su principal desafío electoral no necesariamente consiste en aumentar su nivel de conocimiento o consolidar Fuerza del Pueblo, sino modificar y reducir su tasa de rechazo para así poder ampliar su techo electoral.
Omar puede ser parte de la ecuación
En ese escenario aparece la figura de su hijo Omar Fernández que podría resultar determinante. El senador tiene menor desgaste, conecta con generaciones más jóvenes y ha mostrado capacidad electoral propia.
Leonel Fernández parece decidido a ser el candidato presidencial de su partido, por lo que tiene el reto de incorporar a Omar y favorecerse electoralmente de los atributos de su hijo.
Eso significa que Fuerza del Pueblo dispone de dos activos diferentes. Leonel aporta estructura, experiencia, liderazgo y capacidad de movilización. Omar aporta renovación y posibilidades de penetración hacia sectores donde su padre encuentra mayores resistencias.
La manera en que el partido administre esa realidad será uno de los elementos a observar hacia 2028.
Leonel Fernández sobrevivió políticamente al desgaste posterior a 2012, a una prolongada confrontación dentro del PLD, a la traumática división de 2019, a la salida del partido que ayudó a llevar al poder y a una elección en 2020 en la que obtuvo menos del 10 %.
Hoy vuelve a encontrarse en el centro de cualquier discusión sobre la sucesión presidencial.
Su oportunidad está en reconstruir alrededor de Fuerza del Pueblo una parte de aquella amplia coalición social que permitió al PLD ganar cuatro elecciones consecutivas en primera vuelta y, simultáneamente, capitalizar cualquier desgaste que experimente el PRM después de ocho años en el poder.
Su dificultad consiste en que recuperar al antiguo votante peledeísta puede llevarlo a competir seriamente por el poder, pero probablemente no sea suficiente para ganar.
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