Lectura del gasto público
Hemos advertido en varias ocasiones que el Gobierno dominicano debía cuidarse de no reducir el gasto público hasta niveles que pudieran afectar el buen desenvolvimiento de la economía.
Los reclamos, al menos de los sectores sensatos de la nación, son que las instituciones públicas gasten de manera inteligente.
Las autoridades promovieron una reforma fiscal que era previsible impactaría en el nivel de gasto de la población y a eso se le suma que el Gobierno redujo sustancialmente sus gastos en el primer trimestre, los resultados pueden ser explosivos.
Peor aún, sólo el 11.9 por ciento de la ejecución presupuestaria en ese período se dedicó a inversión. Eso quiere decir que la mayoría de los egresos fueron para pago de nómina, servicio de la deuda o subsidios. Es decir, el gasto productivo fue reducido.
La reforma fiscal y la reducción del gasto son elementos que explican las quejas por la baja en la actividad económica.
Ahora bien, el Gobierno puede aumentar su ritmo del gasto (dentro de lo establecido en el presupuesto) bajo la premisa de que el dinero se invierta en acciones prioritarias.
El gasto público ayuda a reactivar la economía, aunque insistimos, no se trata de gastar en iniciativas cosméticas, innecesarias o propagandísticas.
El gasto de calidad pudiera ser bueno para la economía dominicana, pues cada vez son más los dominicanos que se quejan de que hay poco dinero en la calle.
