Lecciones de España
España se encuentra sumida en una profunda crisis, debido a tres crisis sectoriales: económica, debido al descontrol del gasto público, tanto a nivel nacional, como a nivel de las comunidades autónomas (provincias).
Crisis política fruto de la pérdida de capacidad y apoyo de su cabeza de gobierno, quien se ha visto en la necesidad de anticipar elecciones. Crisis social por el enorme desempleo, la xenofobia y las disputas políticas territoriales que amenazan con su fragmentación.
Sin embargo, en medio de ese profundo estado de crisis, España ha encontrado la unidad, al menos entre sus dos partidos políticos principales, los socialistas (PSOE) y los populares (PP), para pasar una enmienda exprés a la constitución española, cuya esencia se encuentra en el nuevo artículo 135, que afirma que todas las administraciones publicas de España adecuarán sus actuaciones al principio de la estabilidad presupuestaria.
Además, en su segundo inciso, declara que el Estado y las comunidades autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea. Y agrega en un tercer inciso que el Estado y las mismas comunidades habrán de estar autorizados por ley para emitir deuda pública o contraer crédito.
Para el caso del pacto de estabilidad y crecimiento suscrito entre los países de la Unión Europea, las brechas presupuestarias no han de exceder un límite por país equivalente al 3% del Producto Interno Bruto, PIB, de cada nación.
Las raíces de la crisis en la Unión Europea, que subsecuentemente ha influido enormemente en los problemas actuales de España se encuentran en la violación constante de este pacto por países como Irlanda, Grecia, Portugal, e Italia, junto al sobredimensionado estado benefactor.
En nuestro caso, hemos evitado crisis similares o mayores que la española, gracias a que cuando los acreedores y los mercados ven peligrar nuestra estabilidad hemos estado forzados, cual niño malcriado y mal comportado, a presentarnos ante el Fondo Monetario Internacional, procurando su amparo para que se imponga la disciplina y cuantas medidas se le ocurran para alcanzarlas.
Es tiempo que aprendamos y asimilemos lecciones como las de España. En medio del proceso electoral, pienso hay ya sobre el tapete tres grandes temas para un pacto nacional previo al certamen.
El primero es la educación, seguido por la seguridad ciudadana, y tercero, la estabilidad macroeconómica.
Esta última es alcanzable por cuenta propia, apoyado en medidas como las recién ejecutadas por España. Exijamos una clase política transparente en ideas, firmes en compromiso y con visión de futuro.
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