LeBron parece haber ‘burlado’ sus límites

Boston Celtics v Cleveland Cavaliers

Cleveland.-El 26 de junio de 2003, LeBron James llegó a la NBA como la primer selección del draft con confeti y trompetas, el Rey había llegado a Cleveland e iba a cambiar el destino de la liga.

Lo impresionante es que, ahora que él cumplió 30 años, ayer, no solo ha cumplido con esas expectativas, las ha sobrepasado.

El final de la adolescencia de James lo vio aclimatarse a la liga, y a partir de los 20 él despegó y se embarcó en un arduo viaje de una década que lo terminó alejando de su hogar pero acercándolo a su sueño de salir campeón no una, sino dos veces en Miami.

Ahora, a los 30, LeBron es un hombre de negocios sumamente astuto que “regresó a casa” para cementar su legado. Si este es el capítulo final de su carrera, él quiere que sea de película.

Si te preguntas, “¿Capítulo final? ¿De qué estás hablando? El tipo puede jugar por 10 años más”, eso es verdad, él puede jugar hasta cuando se le de la gana, pero queda por verse si en verdad lo hará.

Además, no es como que esté por irse a algún otro equipo. Él volvió a Cleveland para quedarse.

Durabilidad

Su durabilidad está fuera de todo cuestionamiento, él no ha jugado menos de 75 partidos en ninguna de sus 11 temporadas anteriores con los Cavaliers o el Heat.

Sin embargo, tengamos en cuenta que sus 12 temporadas en la NBA no son las mismas que las de cualquier otro jugador, ya sea uno ordinario o referente de su equipo.

Con menos fanfarria que en su salida a Miami y tras perder en una cuarta final ante San Antonio, LeBron decidió volver a casa. Con los Cavaliers, tiene una cuenta pendiente.

LeBron llegó a su cumple con 34,364 minutos acumulados en la duela durante su carrera, ningún otro jugador activo menor de 33 años tiene más que él.

Chris Bosh, su excompañero en Miami, también tiene 30 años y es el que lo sigue más de cerca en ese rubro con casi 5000 minutos menos.

Muy exigente

LeBron jamás dejó de ser sumamente exigente y en Miami él chocó con grandotes en la zona pintada con cada vez más frecuencia al refinar su capacidad en el poste bajo, y ahora en Cleveland él ha perdido peso para permitir que su cuerpo no absorba tanto castigo.

Mientras tanto, el desgaste psicológico se ha ido incrementando año tras año desde su llegada a la NBA.

Ya sea por las frustraciones tempraneras en los playoffs con los Cavaliers, la presión de ponerse al Miami Heat al hombro la temporada pasada al encontrarse con un Wade disminuido o por las nuevas exigencias que él tiene actualmente como capitán veterano de un plantel joven en Cleveland, el desgaste mental jamás ha acabado.

El tiempo no perdona, pero lo más probable es que su declive no sea pronunciado ni precipitado por una gran lesión, sino que en algún momento dejará de ser Superman para ser un héroe más vulnerable mientras a la vez nunca será Clark Kent.

Eso sí, el concepto de lo imposible jamás ha sido parte de la mentalidad basquetbolística de ninguna leyenda, y todo parece indicar que LeBron James no es la excepción a la regla.

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Agencias