Le toca el turno al Central Romana

Le toca el turno al Central Romana

Le toca el turno al Central Romana

Rafael Chaljub Mejìa

Ahora que Washington bloquea la entrada al mercado norteamericano de azúcar del Central Romana, los grandes magnates de esa empresa se habrán enterado de que en el mundo hay una superpotencia que usa el poder económico para chantajear a otros.

Ahora los dueños del Central recordarán que esa misma superpotencia ha mantenido un embargo comercial por más de sesenta años contra Cuba; que ha recurrido a procedimientos parecidos contra el gobierno de Venezuela y sostiene una guerra económica y de mercados contra China.

Corea e Irán, han sido víctimas de la misma norma y desde que Rusia emprendió la llamada Operación Especial en Ucrania, junto al apoyo militar al gobierno fascista de Kiev, a lo primero que el gobierno yanqui recurrió fue a la imposición de un paquete de sanciones económicas contra Rusia.

Qué mundo es este, en el cual anda suelto un gendarme internacional que somete al chantaje y ejerce presión tanto con el poder militar como con el poder económico, con resultados trágicos en los dos aspectos. Porque tanto daño causan los bombardeos demoledores contra Irak, como las consecuencias materiales y humanas sufridas por Cuba a causa del bloqueo.

En lo del Central Romana se trata de un choque de grandes intereses imperialistas y lo que más llama la atención es que fuera ahora cuando los norteamericanos supieran que ese gran pulpo azucarero ha cometido siempre todas esas violaciones y que el cómplice mayor de todo eso y durante más de un siglo, ha sido precisamente el gobierno de Washington.

Si el nombre del Central Romana está indisoluble asociado a los de despojo de tierras durante la ocupación militar de 1916 a 1924; algolpe de Estado contra el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, y sonó igualmente cuando la trágica desaparición de Guido Gil el 17 de enero de 1967.

Ellos son yanquis y se entienden, pero que conste que ningún país tiene derecho a jugar con el sentido común de los pueblos. El verdugo de los emigrantes extranjeros en los campos agrícolas de California, aparece ahora preocupado por lo que ha ocurrido siempre en el Central Romana.

Del mismo modo, que es una pena que ante la recienta nota de la Embajada aconsejando a los norteamericanos de color cuidarse en nuestro país, la Cancillería no les haya recordado a esos ciudadanos que donde más deben cuidarse es precisamente en los Estados Unidos, donde más se les discrimina y maltrata.



Rafael Chaljub Mejía

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