Santo Domingo.-Las uvas, muy en boga en esta época de Navidad, representan un regalo de la naturaleza.
En algunos países la gente se atribuye, a través de esta, buena suerte, con la ingesta de 12 bayas mientras suena igual número de campanadas al entrar el Año Nuevo.
Esa planta, que da baya o frutos carnosos de rico sabor, oriunda de Asia, y que data desde los tiempos bíblicos, además de colectar los carbonos que emiten los vehículos e industrias, purificando así el aire, constituye una importante fuente económica para el sur de España, Chile, Argentina, California, en Estados Unidos y, en los últimos tiempos, para el municipio de Neyba en la República Dominicana.
Vinos y pasas
Ricardo García, director del Jardín Botánico Nacional Doctor Rafael María Moscoso; José María Gundín, ingeniero agrónomo argentino, y Albert Veloz, biólogo botánico, resaltaron el valor de esta fruta de consumo masivo en la temporada, de la que a partir de su fermentación se obtienen, además, exquisitos vinos y con su deshidratación, las pasas.
En cualquiera de estas presentaciones estos productos reinan en banquetes, fiestas y encuentros familiares. Es una planta bejucosa y trepadora de clima árido, se puede cultivar de forma ornamental en las casas tipo enrramada.
El consumo masivo viene dado con el auge de las importaciones, aunque las hay todo el año, dijo García. Indicó que fue traída por los españoles.
Durabilidad algunos vinos
José Ma. Gundín, conocedor de los vinos derivados de las uvas, afirma que hay productos de estos que pueden durar desde un año, como el beaujolais o tinto joven, hasta 50 y 60 años el Cavernet Sauvignon, Frank, Malbec, Sirah y el Cahors.
De ahí en adelante pueden perder su escencia o mueren.