Las salas donde se libra batalla contra efectos más letales del Covid-19

Las salas donde se libra batalla contra efectos más letales del Covid-19

Las salas donde se libra batalla contra  efectos más letales del Covid-19

Reportero gráfico: Elieser Tapia

SANTO DOMINGO.-Una luz amarilla empezó a parpadear de manera insistente en el monitor que correspondía a la cama de Luis Eduardo, un hombre de 84 años y que permanecía en coma inducido y conectado a un ventilador a la espera de que presentara mejoría por Covid-19.

“Es hipertenso —informó una doctora—, le bajó la presión, ya le estamos suministrando un medicamento para regular esa condición”. A los pocos minutos, la luz dejó de parpadear.

El intensivista Richard Ruiz suministra medicamentos a un paciente en coma inducido.

Era un indicador de que los signos vitales de Luis Eduardo habían regresado a la normalidad.
Tener acceso a una unidad de cuidados intensivos preparada exclusivamente para pacientes de Covid-19 debería bastar para cambiar el modo de pensar de aquellos que están convencidos y hasta promueven que no existe la necesidad de implementar las medidas extremas que se han adoptado para frenar el contagio por coronavirus.

Casos como el de Luis son cotidianos en la unidad de cuidados intensivos del Centro Cardio Neuro Oftalmológico y Transplante (Cecanot) que opera en el tercer nivel del nuevo edificio del centro y que recibe casos referidos desde otros centros de salud ya sean estos hospitales o clínicas privadas.

Justo al lado de Luis Eduardo, una enfermera extrae secreciones internas de Domingo Serrano, de 75 años, quien lleva varios días recluidos tras presentar complejidades y caer a la etapa cuatro de la enfermedad.

Distribución de pacientes
Los pacientes han sido agrupados dependiendo del nivel de su complejidad que está asociada a su condición médica preexistente.

Un grupo de doctores evalúa el record médico de un paciente.

Hay hipertensos, diabéticos, fumadores, obesos y desnutridos. Algunos en edad de ancianidad y otros todavía adolescentes y menores de edad con hasta 17 años.
Todos (salvo algunos casos) lucen desaliñados por la enfermedad respiratoria.
Los que permanecen despiertos combinan en sus miradas temor, angustia, perplejidad… algo de esperanza.

Varios equipos de médicos, enfermeras y personal de apoyo se movilizan de un lado a otro mezclándose entre sí, pero funcionando de manera armoniosa para tratar los síntomas, fortalecer las defensas del cuerpo y asistir con respiración asistida a pacientes que esperan con ansias una respuesta oportuna y a tiempo de su sistema inmunológico.

Es todo lo que pueden hacer, no hay vacuna para el Covid-19 y los medicamentos aplicados, aunque de alto costo, la mayoría son de carácter experimental.
Uno de ellos es el modulador del sistema inmunológico Tocilizumab de 200 miligramos, cuyo frasco en Amazon se vende al módico precio de 1,395 dólares.

Unidad modelo
El espacio destinado para pacientes críticos de Covid-19 puede albergar a diecinueve pacientes y funciona a su máxima capacidad. Una segunda etapa ya ha sido preparada en un piso superior, en la cual podrán recibir atención veinte pacientes más. Sin embargo, aún falta el personal que ha de trabajarla.

Ambos niveles forman parte de una ampliación de Cecanot y originalmente fueron diseñados como salas quirúrgicas y postquirúrgicas. Pero debido a la premura generada a raíz del coronavirus se debió improvisar para dar tratamiento intensivo.

Son cuartos de cinco, diez y hasta 15 metros cuadrados. Generalmente de doble entrada y conectados por varios corredores. En cada una de sus puertas, hay una toalla empapada de cloro y que ha sido colocada en el piso para disminuir la posibilidad de arrastrar en las botas el virus de un lado a otro.

Cada cuarto de tratamiento tiene al menos un equipo médico compuesto de un emergenciólogo, un intensivista, nefrólogo, anestesiólogo, infectólogo y un nutricionista. Combinan su trabajo con equipos de enfermeras integrados por cuatro de ellas y al menos un auxiliar.

No está mal resaltar que no son privados.
Las camas donde reposan los pacientes están colocadas en forma de hileras y equipadas con un monitor de signos vitales, un ventilador para respiración asistida, una bomba de infusión para suministrar los medicamentos y una bolsa de aspiración para extraer secreciones internas y externas.

Estos equipos son manipulados tanto por los médicos como por el personal de enfermería que deben, tomando las previsiones de lugar, romper con la distancia para reacomodar y tratar a los convalecientes, algunos de los cuales están conscientes.

El reporte de la evolución de los pacientes es pasado a un equipo externo que se encarga de comunicárselo a los familiares diariamente. “No pasa un solo día sin que reportemos su evolución”, afirma Darvis Castillo uno de los doctores que trabajó en el montaje del lugar.

La distribución

—1— Capacidad
En la unidad de cuidados intensivos de CECANOT solo pueden ser recibidos 19 pacientes.
—2— Horarios
55 médicos y 120 enfermeras se dividen en tres turnos las horas del día.
—3— Duplicar
Un área similar ya ha sido habilitada en un piso superior pero aún no está en funcionamiento. Para hacerlo, se necesita duplicar el personal de servicio.

Próximo paso
Las facilidades antes descritas no son comunes a todas las áreas de cuidados intensivos que hay en el país. El caso de Cecanot es tomado como modelo de referencia.
Desde el pasado 20 de marzo cuando empezaron a dar asistencia a pacientes de Covid-19 en estado crítico, han devuelto para completar la recuperación en sus casas ya en condiciones estables a veintidós personas.

Ladoctora Niulkin Hernández y la enfermera Cita Benítez intercambian impresiones. Al fondo, Aida Morillo espera por el alta médica. elieser tapia.

“Se nos ha hecho difícil tratar a algunos porque suelen llegar en condiciones muy críticas después de haber andado varios hospitales del sistema, estamos procurando que la referencia sea más temprana”, informó el doctor Federico Nuñez, director de Cecanot.
Según datos del Ministerio de Salud Pública, de las 584 personas que permanecen hospitalizadas por coronavirus hay 140 de ellas que están recluidas en unidades de cuidados intensivos.

Rutas de salida
Para salir del área de cuidados intensivos donde permanecen pacientes en estado crítico aquejados por Covid-19 se utiliza una ruta distinta a la que se usa para entrar.La permanencia del coronavirus en las superficies y su capacidad para permanecer por horas y hasta días en algunos materiales, ha llevado a la dirección del centro a implementar un método para abandonar el lugar que, si bien suele ser más rápido, no deja de ser tedioso.

Médicos, enfermeras y personal de apoyo son conducidos por un área considerada como contaminada.

El Tocilizumab de 200 miligramos se vende en Amazon a 1,395 dólares.

Justo antes de salir, un personal de apoyo les asiste para desprenderle el ‘kimono’.
También les retiran el segundo par de guantes (muchos médicos llegaron a contagiarse justo en ese proceso).
Previamente son rociados en su totalidad con detergente.

Una vez que se ha desechado el traje de bioprotección, son rociados nuevamente al igual que cualquier otro objeto que cargaran consigo.

Aunque ya las posibilidades de que el virus esté impregnado al cuerpo son mínimas, al llegar a sus casas deben desvestirse en la entrada, depositar la ropa en una bolsa cerrada y ducharse.

Mano obrera

210 Personas que trabajan
Distribuidas entre médicos, enfermeras y personal de limpieza
y apoyo.