Domingo, 21 de abril, 2019 | 6:02 pm

Las renovables



Las denominadas energías renovables, aquellas que provienen de recursos abundantes y limpios que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones dañinas para el medio ambiente, como las de CO2, algo que sí ocurre con las energías no renovables como son los combustibles fósiles, están teniendo un gran auge en el país.

Entre hídricas, solares biomasa y eólicas, se calcula que pronto el país tendrá una capacidad instalada sobre los 2,500 gigavatios hora (GWh).

Esta es una cifra importante, por cuanto en su conjunto casi igualan la producida en el país con combustibles fósiles que alcanzan unos 2,900 GWh.

También son una muestra palpable de que con los estímulos adecuados el capital procura realizar inversiones en el sector energético.

Sin embargo, hay que tener presente que las renovables no son consideradas energías base, ya que su producción depende de factores de la naturaleza.

Tal es el caso de la hídrica en tiempo de sequía, la solar y eólica cuando hay tormentas, falta de viento o cielos nublados, o disponibilidad de desperdicios adecuados en suficiencia.

Por ello es necesario que el país continúe desarrollando plantas de energía convencionales, en las cuales el sector privado, desde el inicio de la planta estatal de Punta Catalina, no ha realizado nuevas inversiones.

Así como el Estado ha dispuesto la instalación de su nueva planta, el sector privado deberá procurar una definición precisa del rol público en la generación eléctrica, lo cual es fundamental si ha de haber una nueva expansión sobre la base de capital privado.

Pero también corresponde a las autoridades del sector energético pronunciarse respecto de hasta dónde y en cuáles variedades se seguirán expandiendo las renovables, ya que para las mismas se extienden generosos incentivos y exenciones.

Es necesario procurar el equilibrio óptimo entre capacidad instalada de renovables y no renovables, para asegurar un desarrollo sostenido de la nación.

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