Las protestas llevan a Chile hacia una nueva Constitución

Empleos. Hay 300,000 personas que quedarán sin trabajo porque laboraban en las tiendas dañadas. Referendo. Establecerá el método para la Carta Magna.

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SANTIAGO DE CHILE.-Hace 33 días se desató en Chile un estallido social, el peor en su historia reciente, que derivó en protestas multitudinarias.

La mayoría de los manifestantes son pacíficos, pero también hay enmascarados que protestan con violencia y poco a poco han aumentado hasta transformarse en un virtual ejército de vándalos que destroza todo a su paso. Los saqueos y daños incluso afectaron a un par de iglesias católicas en la capital chilena y a la catedral metropolitana.

Como muchos comercios, bancos, edificios institucionales, de consultas médicas y de tiendas por departamento, han blindado sus puertas y ventanales con madera y metal.

Los desmanes no han frenado las protestas que se suceden casi a diario ni los anuncios del presidente centroderechista Sebastián Piñera, que ha ofrecido leves mejoras sociales y un histórico acuerdo de todos los partidos políticos –excepto los comunistas– para convocar en abril próximo a un plebiscito que preguntará a los chilenos si quieren una nueva Constitución y quiénes tendrían que escribirla.

Los manifestantes son de todas las edades. Hay estudiantes, profesionales, padres con sus hijos, ancianos –la mayoría jubilados– obreros y empleados. Los manifestantes llevan pancartas de todo tipo con sus demandas.

Hasta el momento no hay un líder evidente detrás del movimiento.

En los inicios del estallido social, el 18 de octubre, centenares de enmascarados dañaron la mayoría de las estaciones del subterráneo y saquearon centenares de supermercados.

Después de los grandes supermercados, que los primeros 15 días del estallido sufrieron pérdidas por 1,400 millones de dólares, el foco se centró en pequeños comercios, tiendas de artículos eléctricos y de departamentos, muchas saqueadas e incendiadas más de una vez.

El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, anticipó que unas 300,000 personas quedarán sin trabajo porque laboraban en las tiendas dañadas.

A cuatro de días del estallido, Piñera anunció un paquete de medidas que incluyen un aumento del 20% a las pensiones de los más pobres, que promedian 147 dólares mensuales; un incremento de 16% en el ingreso mínimo de 400 dólares, la anulación de un incremento de 9,2% en la electricidad, anuncios de proyectos para rebajar sueldos y asignaciones de diputados y senadores, que oscilan entre los 27 y 44,000 dólares mensuales, y un incremento en el impuesto a los que ganan más de 11,000 dólares, así como rebajas en medicamentos. Todos son proyectos que se debaten en el Congreso.

Hace una semana agregó una rebaja tarifaria en el transporte público para los adultos mayores más pobres y una rebaja a miles de universitarios endeudados con la banca privada para pagar sus estudios.

Por otra parte, los manifestantes sienten que ganaron al obtener el proceso constituyente ya mencionado.

La situación social que se vive en Chile desde el inicio del estallido social, el pasado 18 de octubre, ha afectado a cientos de niños, niñas y adolescentes, además de un balance de 2,381 heridos hospitalizados.

Alza en jubilaciones

— Pendiente
Los manifestantes plantean que el gobierno de Sebastián Piñera debe autorizarse un alza en las jubilaciones del 60% de los más pobres que supere el límite de la pobreza, que en Chile es de 217 dólares.

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