El ministro de Educación, Luis Miguel de Camps, compromete a las comunidades en su interés de que el año escolar sea llevado a buen término para bien de los estudiantes.
Con este propósito involucra a la Asociación Dominicana de Profesores, a padres y amigos de la escuela, la sociedad civil, estudiantes, líderes religiosos, empleados públicos y educadores, en las denominadas Mesas de Diálogo, orientadas a garantizar la gobernanza en las escuelas públicas.
Las también nombradas Mesas de los Cincos Pilares han sido organizadas en las dieciocho regionales de Educación, en las que están reunidas todas las provincias del país.
La idea, según el ministro De Camps, es que estas “mesas de diálogo” se conviertan en instrumento para mejorar los aprendizajes y la enseñanza en las escuelas.
Una mirada a la composición de estas mesas deja ver una pluralidad de integrantes, que deberían hacer de ellas espacios apropiados para la ventilación de ideas, dificultades y propuestas en torno a la escuela, vista como elemento concreto para el albergue de estudiantes y profesores, pero también como espacios para la enseñanza y los aprendizajes, sin importar la calidad de los planteles.
En cualquier tiempo la escuela es una escalera eficiente para ascender en el plano social. Y si esta iniciativa del ministro cumple el propósito de mantenerla con este norte a la vista, bienvenida sea.
La inclusión de padres y estudiantes debería de ser una garantía de que el fin último de la escuela —que no puede ser otro que la instrucción permanente— estará siempre a la vista.
Esto a propósito de la participación de representantes del gremio de los profesores, que ponen siempre en primer término los intereses del sector, que no son otros que los de un sindicato.
Hagamos votos por el aprovechamiento de este instrumento para el bien común.