Las elecciones y las lluvias
La población está de lleno imbuida en el tema de la política y las elecciones, a tal extremo que parecería que no existe otra cosa en el mundo.
Todos nos creemos expertos estrategas sociales y conocedores, como el que más, de las fórmulas ganadoras al final de la contienda.
En los últimos días las discusiones entre los distintos simpatizantes políticos se centran mayormente en la pertinencia o no de que se aplique uno u otro método para el conteo de los votos emitidos para seleccionar a los funcionarios aspirantes a cargos electivos.
Que si debe aplicarse el sistema electrónico o el manual. O ambos (pero uno primero y otro después, o viceversa).
Las diferencias entre ambas posibilidades han llegado a tan alto grado de fricción, que no pocos temen que la sociedad caiga en situaciones incontrolables.
Pero hay otros factores que, inexplicablemente, no han sido tomados en cuenta, como, por ejemplo, la eventualidad de las lluvias y tormentas que últimamente azotan el país, con un saldo, hasta ahora, de graves daños físicos y humanos en casi todas las provincias.
De extenderse este mal tiempo hasta la fecha de las elecciones, habría que esperar una sensible abstención en las votaciones, lo que podría convertirse en sorpresas a la hora de los conteos.
Puede que sí, puede que no. ¿Quién sabe?
