Las denuncias de fraude desde el PRD

Luego de la salida de las encuestas Gallup y Greenberg con resultados bien cerrados sobre la preferencia del electorado, pero con ventaja para Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana, dirigentes perredeístas han arreciado los ataques contra el Tribunal Superior Electoral y la Junta Central Electoral.

Incluso, ya empiezan a hablar de que se les prepara un “fraude”, cosa que en el país se tiene como cosa del pasado y que con los avances de la tecnología sería muy difícil de que se produzca.

Visto el panorama actual se puede pronosticar un final de campaña con muchas acusaciones, de las cuales no se librarán ni los árbitros.

El color del cristal

Entre los tres dirigentes que le han lanzado fuertes críticas están tres miembros de la comisión organizadora de la Convención del PRD que validaron sus acciones gracias a pronunciamientos de la Junta Central Electoral.

Emmanuel Esquea Guerrero, Hugo Tolentino Dipp y Milagros Ortiz Bosch han asumido un papel beligerante ante el mismo organismo al que acudieron cuando sus actuaciones eran cuestionadas por Miguel Vargas Maldonado, quien los acusó de favorecer a Hipólito Mejía. Eso demuestra que en la política no hay gratitudes ni odios, sino intereses coyunturales.

La encuesta Insight

Ayer también fueron dados a conocer los resultados de un sondeo realizado por la firma Insigth realizada del 5 al 9 de marzo y en los que Danilo Medina aparece con un 49.8 por ciento de la intención de votos e Hipólito Mejía con 42.6 por ciento, resultados muy parecidos a los de las encuestas realizadas por Gallup y Greenberg, pero diferentes a los del Centro Económico del Cibao.

En las próximas semanas se irá perdiendo el impacto de las encuestas que no son auspiciadas por medios de comunicación independientes, pero seguirán saliendo hasta la última semana de la campaña.

Comerciales similares

Uno de los temas más comentados ayer en las redes sociales es la existencia de un comercial promoviendo la Feria Internacional del Libro, que es una réplica casi exacta del que promovió el año pasado la Feria del Libro de Bogotá, Colombia.

La única diferencia es que el de Colombia se desarrolla dentro de un autobús y el dominicano en el Metro, pero después todo es una copia casi al dedillo. Eso no es la primera vez que ocurre en el país.