Las decisiones de Marranzini
El vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, se ha embarcado en el valiente propósito de corregir una serie de distorsiones del sector eléctrico en sentido general, decisión que amerita el respaldo y la comprensión de un país sofocado por la crisis energética.
Las primeras medidas que le ha tocado tomar son relativas a la reducción del personal. Muchos de los empleados cancelados estaban contratados para programas recientemente cerrados, como por ejemplo el de Reducción de Apagones (PRA), pero por el paternalismo estatal permanecían en sus posiciones.
Las cancelaciones son dolorosas, sin dudas, pues en lo inmediato tienen un impacto directo sobre los ingresos de una familia.
Sin embargo, las decisiones más difíciles todavía no se han tomado, pero según se interpreta de los pronunciamientos de Marranzini, su adopción ya está en agenda.
La mayor determinación y entereza las requerirá el vicepresidente ejecutivo de la CDEEE cuando se siente a discutir contratos o negociar precios con las empresas generadoras de electricidad. Su antecesor lo intentó y no pudo avanzar mucho, debido a la resistencia que interpusieron.
También necesitará mucha fuerza para enfrentar verdaderamente el robo de electricidad, en especial el que se da a través de instalaciones fraudulentas en grandes empresas y hogares de clase alta.
La aplicación del plan de expansión de la generación será otro capítulo tortuoso, pues la deficiencia actual permite que los generadores impongan sus reglas del juego y mantengan tarifas excesivamente altas para la realidad del mercado.
Como se puede observar, son muchas las decisiones difíciles que tendrá que tomar Marranzini. Si las adopta, como parece ser su decisión, requerirá del apoyo de los dominicanos que sólo tienen como interés recibir un servicio energético adecuado, constante y a tarifas razonables.