Las Damas de Blanco marcharon en Cuba
Cuba.- El Gobierno de Cuba permitió ayer marchar por La Habana a las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, ante una mediación de la iglesia Católica luego de tres jornadas dominicales en que sus partidarios las hostigaron y les impidieron caminar.
El cardenal cubano Jaime Ortega, quien personalmente negoció con las autoridades, presenció como garante que 12 Damas de Blanco realizaran, sin asedio de los partidarios del Gobierno, su habitual caminata por la Quinta Avenida (oeste), tras la misa en la iglesia de Santa Rita, que él mismo ofició.
Ortega precisó que las mujeres no deberán pedir permiso para sus marchas ni cumplir con ningún otro requisito que les exigía el Gobierno desde hacía tres domingos, lo cual calificó como un buen gesto y un paso novedoso.
En otras ocasiones, las autoridades cubanas habían impedido las marchas porque claman por el respeto de la vida de sus esposos.
Cubanos desesperados
Agobiados ya por las carencias y embrollos de su vida diaria, los cubanos se ven confrontados con hacer más sacrificios demandados por el Gobierno de Raúl Castro para enderezar la economía, como tarea crucial para la continuidad de la revolución. Más allá de la muestra de fuerza en la masiva marcha del 1 de Mayo con que Raúl Castro llamó a rechazar críticas internacionales sobre derechos humanos, el líder de la Central de Trabajadores (CTC, única), Salvador Valdés, planteó un difícil panorama económico. Sin discurso del presidente, Valdés fue quien pidió en el desfile del sábado en la Plaza de la Revolución extraordinarios esfuerzos y sacrificios en apoyo a la actualización del modelo económico de la isla comunista.
¿Más sacrificio? ¡Imagínate tú! No soy de los que se quieren ir del país, pero se necesita dinero para no pasarla mal aquí. Todo está por las nubes, se quejó Rosalía, ex terapeuta física de 43 años, que dejó su empleo estatal y se gana la vida dando servicio a domicilio. El Día del Trabajo se celebró en momentos en que el presidente Raúl Castro aplica medidas drásticas para enfrentar los efectos de la crisis económica mundial, el embargo estadounidense, las secuelas del periodo de penurias que causó el desplome del bloque comunista e ineficiencias propias de una economía de 95% controlada por el Estado.