Las cosas terrenales
Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.
Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. (Juan 6:26-27)
Inmediatamente después de la alimentación de los 5,000, Jesús se fue al otro lado del lago.
La multitud, al darse cuenta que Jesús no estaba, lo siguieron.
Cuando se acercaron a Jesús, él les respondió, porque estaban buscando de una forma desatinada. Ellos no buscaban la gloria de Dios, ellos nos buscaban el perdón de los pecados, ellos no buscaban la voluntad del Padre.
Sus deseos genuinos eran la comida gratis, saciarse y luego dejar de seguir a Jesús. Luego de identificar la falsa motivación de ellos, les habla de una forma clara, lo que debe ser el verdadero motivo de seguirle a él.
Lo que tú y yo debemos aprender de esto es simple: Jesús no está interesado en que nos llama a vivir en la facilidad.
Él nos llama a él, para luego facilitar una vida más placentera. La verdad es que Jesús es el pan de vida que sacia el alma.
Tenemos que tener un encuentro con Jesús, para ser perdonados de nuestros pecados a través de su sangre. Hoy en día pone su mente en las cosas de arriba, y no en las cosas terrenales.
Decora tu rincón: Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.