Las cosas de don Cristóbal

Las cosas de don Cristóbal

Las cosas de don Cristóbal

Rafael Chaljub Mejìa

Don Cristóbal Colón y Fontanarrosa me luce un personaje incierto. Era muy audaz. Y un dichoso. Se atrevió a sostener que la tierra era redonda y pedirle apoyo a don Fernando y a Isabel, para lanzarse al mar y demostrarlo. Aquel joven barbilampiño discutió su teoría con los sabios de Salamanca y ganó la discusión cuando paró un huevo sobre una mesa.

Allí mismo ganó la batalla. Hoy ninguna mujer, por generosa que sea, manda sus joyas a la compraventa para que le demuestren que la tierra es redonda. Pero la Reina Isabel lo hizo. Desde que supo lo del huevo parado sobre la mesa, empeñó sus joyas y poco después el hombre estaba navegando.

A más de dos meses de navegación, los marineros se sentían engañados por aquel que los embarcó en una aventura, haciéndoles creer que la tierra era redonda, y se disponían a amarrarlo de pies y mano y tirárselo de desayuno a los tiburones,

Rodrigo de Triana, uno de los amotinados, divisó tierra y se disponía a cobrar la recompensa que el reino había ofrecido al primero que viera tierra. Pero Colón se atravesó y le hizo coca y dijo que ya él había visto una luz la noche antes y por consiguiente la recompensa era suya.

Creyó que estaba en China o en La India y vean ustedes lo despistado que estaba. En vez de seguir de largo, y esa fue nuestra desgracia, se quedó por aquí, se maravilló de la acogedora bondad de los nativos y para demostrarles su gratitud, los sometió a los rigores impiadosos de la esclavitud y el exterminio, en nombre de la civilización y la fe cristiana.

Le dicen el Descubridor, pero como Colón y su gente andaban perdidos, los verdaderos descubridores fueron los aborígenes, que sacaron a camino a un grupo de desorientados.

Cuentan que llegó al Cibao y dijo que esa era la tierra más bella que ojos humanos habían visto; pero los cubanos sostienen que eso mismo fue lo que dijo en Cuba y otros alegan que no, que fue en una región de Centroamérica.
Las incertidumbres persiguen al Almirante aun después de muerto.

Que sus restos descansan en Sevilla, otros dicen que en Cuba, mientras aquí se construyó un faro donde se veneran unas cenizas de cuestionada procedencia, porque los resultados de una prueba de ADN, ordenada hace más de diez años, aun no se conocen.
¡¡¡ Las cosas de don Cristóbal!!!



Rafael Chaljub Mejía