Las cirugías oncológicas son esperanza pacientes con cáncer
Cáncer. La sola palabra da miedo y aterra, pero eso puede remitirse a la historia, puesto que hoy en día, con los avances científicos y tecnológicos hay altas tasas de sobrevivencia a las enfermedades catastróficas en cáncer.
La cirugía oncológica no significa mutilación, muchos pacientes, personas e incluso profesionales de la salud, cuando visitan al cirujano oncólogo lo hacen con el temor de que se someterán a procedimientos desfigurantes, incapacitantes o disfuncionales.
Piensan en amputaciones de miembros, de órganos, en anos contranatura, y en el mejor de los casos, en grandes cirugías asociadas a una convalecencia dolorosa y con una recuperación prolongada cargada de inconvenientes y de costos.
Pedro Báez, cirujano oncólogo, se encarga de alejar los temores y miedos.
El especialista del Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat) asegura que es posible que hubiera mucho de verdad en esta percepción, por lo menos hasta mediados del siglo pasado.
Dice que en los tiempos pasados el cáncer era una enfermedad devastadora, se diagnosticaba en estadios avanzados y no existían terapias alternativas que facilitaran el tratamiento.
Lo que se creía
Afirma que existía la concepción de que el cáncer crecía ordenada y paulatinamente, de forma tal que una resección en block más allá de la extensión del tumor podría lograr la curación de la enfermedad.
Sin embargo, todo el panorama cambió, dice el cirujano oncólogo, pues con los grandes avances de la medicina y la tecnología, a mediados del siglo pasado, los tratamientos se hicieron mucho más efectivos, lo que generó enorme confianza en la población, que abarrotó los hospitales en busca de las ventajas diagnósticas que ofrecían los estudios de laboratorio y de imágenes.
Anota que la medicina basada en la evidencia demostró que los procedimientos más agresivos no lograban controlar el cáncer, y que aún pacientes con tumores al parecer localizados finalmente sucumbían a la diseminación metastásica.
Agrega que el conocimiento en la biología tumoral, el advenimiento de la quimioterapia y el desarrollo de la radioterapia, cuestionaron seriamente el papel de la cirugía en el control del cáncer, considerando que éste era una enfermedad sistémica desde sus inicios y que por tanto lo que debía prevalecer era el tratamiento antineoplásico.
Narra que desde la segunda mitad del siglo XX, la cirugía dejó de ser un procedimiento “máximo tolerable” para convertirse en un procedimiento “mínimo efectivo”, caracterizándose por resecciones más conservadoras, con márgenes más estrechos que permitió preservar la función y los resultados estéticos.
Señala que la radioterapia y la quimioterapia demostraron ser efectivas para lograr el control local y sistémico de la enfermedad en un número significativo de pacientes, por lo que su uso se ha estandarizado en el tratamiento del cáncer, ya sea antes o después de la cirugía.
