Las cifras macroeconómicas

Las cifras macroeconómicas

Daris Javier Cuevas

A diario ocurren hechos y decisiones que nos afectan a todos, que determinan el curso de las actividades empresariales, el consumo y forman parte esencial del debate político y la preocupación que tiene el Estado por dar respuestas adecuadas a las insatisfacciones o carencias que tiene la población y la política global. A partir de ahí, se generan múltiples interrogantes de cómo entender y enfrentar las problemáticas que surgen en un mundo tan complejo, pues corresponde a la economía como ciencia dar las respuestas concretas a través de lo que se denomina macroeconomía.

Bajo esos criterios, cuando se trata de analizar la dinámica de la economía existe un epicentro de atracción de análisis que es el desempeño de la misma y en el cual se ponderan el comportamiento de la inflación, la tasa de interés, la balanza de pagos y los tipos de cambio. En adición, preocupa la equidad social, los niveles de pobreza y la sostenibilidad del crecimiento económico, así como las políticas que han de aplicarse para conducir la economía, y ahí es donde se concentra la macroeconomía.

Lo anteriormente planteado significa que a la macroeconomía le preocupa el comportamiento de la producción, la inversión, el consumo, el ahorro nacional, el ingreso nacional y las decisiones de Estado. En la realidad, esto se traduce en el interés por el crecimiento económico en el mediano y largo plazo, al igual que el nivel de productividad, la innovación tecnológica y la capacidad de inserción del capital humano en ese proceso dinámico.

Analizar el entorno macroeconómico resulta transcendental para estar al tanto en qué circunstancias descansan los niveles de competencia de las empresas locales con otras de la cadena global, o en qué escenarios se desenvuelven los negocios en un fragmento de la economía nacional, al compararla con otros sectores interno o externo. Dado esos criterios, es obvio que la macroeconomía fija su interés en el funcionamiento en la actividad económica en su conjunto, cuyo propósito es lograr una visión sintetizada de la economía, al tiempo que permite conocer y proceder sobre la dinámica económica de un país y de los demás de países.

Desde una perspectiva macroeconómica, analizar el comportamiento de la actividad económica implica enfocar su interés en los denominados agregados económicos, los cuales permiten medir o cuantificar variables relevantes como el empleo y desempleo, niveles de precios, las reservas internacionales, la balanza de pagos, las tasas de interés y la renta nacional. Las cifras que surjan de esta cuantificación expresan el contexto económico del país y a escala global, por tanto, sirven para evaluar la realidad y perspectiva de la futura salud de la economía y de los mercados financieros.

A la Luz de la razón, se puede afirmar que las cifras macroeconómicas, proyectan valiosas informaciones de dónde se encuentra la economía, y a hacia dónde se quiere llegar. En particular, los pronósticos los cuales permiten prepararse y apoyar en gran modo a la toma de decisiones apropiadas en el ámbito geográfico de un país.

Así las cosas, si se definen un grupo de variables macroeconómicas con alta incidencia en el desempeño sectorial en conjunto tales como el Producto Interno Bruto (PIB), las exportaciones, el consumo, la inversión pública y privada los cuales construirán un entorno económico meta. Para alcanzar dicha meta, corresponde al gobierno definir unos instrumentos macroeconómicos efectivos como lo es las políticas fiscal, monetaria y cambiaria las cuales definen el tipo de política económica, cuya interacción armónica impactan en la actividad económica, la inflación y el empleo, pero con retardos en sus resultados.

Como se observa, las cifras macroeconómicas son trascendentales a la hora de invertir ya que las mismas tienen gran influencia en los diferentes mercados y definen la volatilidad o no para dar forma a la economía. Pues resulta que no existe una garantía absoluta de que los indicadores macroeconómicos sean confiables en su totalidad, razón por lo que  los entes activos del mercado siempre están muy pendientes a las proyecciones del comportamiento de la actividad económica.

En la actualidad, se realizan predicciones de las cifras macroeconómicas utilizando modelos de regresión que procuran tranquilizar a los mercados e inversionistas con escenarios optimistas de manera excesiva. Para ello, estas proyecciones la sustentan inflando las cifras más allá de lo prudentemente alcanzable, tal como es el caso del PIB que, si se plantea un crecimiento de la inversión, las exportaciones y el gasto público, obviamente que la proyección del crecimiento económico se altera de manera significativa, lo cual desnaturaliza y manipula la objetividad de toda predicción.



Daris Javier Cuevas

Economista-Abogado Máster y Doctorado en economía Catedrático de la UASD

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