Las calles se tiñen de amarillo: el espectáculo natural que conquista Santo Domingo
Los robles amarillos florecen y transforman el paisaje urbano en plena temporada
Santo Domingo.– Como si la ciudad caminara al ritmo de “Flores amarillas” de la popular serie Floricienta, así lucen por estos días algunas aceras de varias calles del Distrito Nacional, adornadas por el esplendor de los robles amarillos en plena floración.
El vibrante color de sus flores transforma el paisaje urbano, aportando vida y contraste a entornos que muchas veces se perciben grises.
“Son muy bellas, pintan la calle que en ocasiones está gris”, expresó Katerin, una peatona de la avenida San Martín, quien aseguró que estos árboles aportan un toque especial a la ciudad.

Comentó, además de su belleza, también ofrecen sombra en medio de las altas temperaturas.
“Le dan un toque mágico a las calles que a veces tienen basura y nos protegen de los no tan amigables rayos del sol”, afirmó.
Un símbolo de temporada
En República Dominicana, el florecimiento masivo de estos árboles entre marzo y abril se asocia con la llegada de la primavera, convirtiéndose en un espectáculo natural esperado por muchos.

Este árbol, conocido comúnmente como roble amarillo, también recibe los nombres de guayacán amarillo o araguaney. Su nombre científico es Handroanthus chrysanthus o Tabebuia chrysantha, y pertenece a la familia Bignoniaceae.
El término “chrysanthus” proviene del griego chryso (dorado o amarillo) y antho (flor), lo que hace referencia directa a su distintivo color.

Belleza que conquista la ciudad
Sus flores amarillas, en forma de trompeta, engalanan parques, jardines y áreas verdes del Gran Santo Domingo, convirtiéndose en un atractivo para residentes y visitantes.
Durante un recorrido realizado por el periódico El Día en el Centro de los Héroes, incluyendo los alrededores del emblemático Obelisco, se pudo constatar cómo estos árboles destacan en el paisaje urbano, aportando color y frescura.
""Ella sabía que él sabíaque algún día pasaría, que vendría a buscarla con sus flores amarillas", tararea una ciudadana.

También son comunes en avenidas y aceras de distintos puntos de la capital, donde han sido plantados como parte del ornato urbano.
Un árbol de múltiples usos
Aunque su principal uso en el país es ornamental, el roble amarillo también tiene otras funciones importantes. En zonas rurales, se utiliza para empalizadas y como árbol de sombra.

Además, su madera es altamente valorada por su resistencia a insectos y durabilidad, siendo utilizada en construcciones, especialmente en exteriores.
Este árbol también cumple un rol ecológico relevante, ya que contribuye a la restauración ambiental, ayudando en la estabilización de suelos, protección de mantos acuíferos y recuperación de áreas degradadas.
No obstante, aunque es relativamente resistente, no tolera bien los vientos huracanados intensos.
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