Ladrones mantienen en zozobra sectores de la autopista San Isidro; hasta 4 robos en un día

SANTO DOMINGO ESTE.-La gran cantidad de robos y atracos mantiene aterrorizadas a las personas que viven y/o están obligadas a transitar por el residencial Paseo Oriental y otros sectores de sus alrededores ubicados en la Autopista San Isidro. En solo una semana los delincuentes han robado en más de siete casas y negocio.

Los cuatro casos más recientes ocurrieron el día de ayer cuando un ladrón penetró a dos negocios de la plaza comercial Camille ubicada próximo a la entrada del mencionado residencial fueron, el primero de estos fue el centro de uñas Katia donde a las ocho y unos minutos de la mañana.

El caco estacionó un carro al frente de la plaza y luego subió al segundo nivel donde rompió la caja de hierro en la que eran guardadas cuatro baterías de un inversor de las cuales tomó dos y salió a montarlas en su carro como si fueran de su propiedad, según quedó grabado en una cámara de seguridad de una farmacia ubicada en la misma plaza.

La señora Katia, propietaria del centro de uñas del mismo nombre, dijo que se dirigió a poner la denuncia al destacamento “La Avanzada” ubicado a pocos metros del lugar de los hechos, y que cuando llegó al centro policial se encontró con dos personas más denunciando casos similares, con la diferencia de que a estos les fueron saqueados muchos de los muebles y demás pertenencias de sus hogares.

Uno de los afectados vive detrás del destacamento y el otro al frente de la mencionada plaza, donde en horas de la tarde la propietaria del centro de belleza Camille, que está en el mismo piso del centro de uñas, también se dio cuenta que a una planta eléctrica de su pertenencia le había sido robada la batería.

Frente a frente con un ladrón

Esto no es lo más alarmante, ya que en los últimos días en la calle principal del residencial Paseo Oriental han robado en cinco apartamentos. El último fue en la tarde del lunes en el segundo edificio de esa vía. El robo fue evitado por una vecina que escuchó cuando rompían la cerradura.

La señora Gladis Vanderhorst, quien vive en el cuarto edificio, narró a este diario que el día primero del presente mes fue agredida por un ladrón que entró en su casa.

“Llegué a mi edificio y subiendo a mi apartamento, que está en el tercer piso, encontré un desconocido en la escalera, me dijo que buscaba a “Alexander” y le dije que no conocía a nadie con ese nombre, subí y encontré la puerta de hierro abierta y pensé que mi hijo la había dejado así, entré y cerré la puerta de madera. Un minuto después abrí de nuevo para cerrar bien la verja y fue cuando encontré de nuevo al ladrón en mi puerta, quien empezó a agredirme”.

La señora dijo que fue ultrajada y maltratada mientras forcejeaba con el agresor tratando de evitar que este entrara a la casa, entre tanto cayeron juntos sobre un mueble de la sala, y al momento de esto ella gritó el nombre de su hijo y el agresor salió corriendo al darse cuenta que Gladis no estaba sola.

En su huida, el individuo dejó en la escalera una mochila y una barra de hierro de las llamadas “pata de cabra”, la cual utilizó para romper el candado y la verja.

Otro intento de robo

El mismo día que doña Gladis sorprendió al ladrón fueron vistos dos hombres y una mujer que llegaron en una yipeta de la que se bajó una joven delgada, de pelo negro, quien tocó en la casa como si buscara a alguien y al ver que no respondían, tanto ella como sus acompañantes procedieron a romper las cerraduras de las puertas, y fue cuando un vigilante de una de las casa cercanas los sorprendió y les disparó desde lejos, pero el grupo logró escapar.

A estos delictivos acontecimientos se suman los robos a los vehículos que amanecen en parqueos abiertos, a los que les saquean los radios y todo lo que pueden de los interiores.

¿Y la policía?…Bien, gracias!

Asimismo, los habitantes de las zonas expresaron que no vale la pena poner las denuncias en la Policía, ya que estos se limitan a recomendar medidas como que se cierren bien las puertas y se evite dejar solas las casas por mucho tiempo, sin verse ni siquiera rondando en el sector con un mínimo patrullaje.

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