La vida sigue su…
El deporte, como cualquier otra actividad, tiene ciclos en los que surgen como por arte de magia grandes estrellas, que en sus mejores momentos productivos dan la sensación de que son imprescindibles.
En algún momento se tuvo la idea de que el retiro de estos provocaría el descalabro total de las disciplinas en que competían.
En todas las épocas, cuando aparecen esas grandes estrellas, se cree que no surgirán otros con las las condiciones para ser su relevo y mantener la calidad del espectáculo.
El tiempo se ha encargado de derribar esa teoría.
Cuando aparecieron los hermanos Alou, Juan Marichal , Julián Javier, Ricardo Carty y Manuel Mota, se decía, incluso los expertos, que sería imposible volver a tener peloteros de esas condiciones.
Sin embargo, en un periodo relativamente corto llegaron César Cedeño, José Rijo, Dámaso García, Pedro Guerrero, George Bell, Tony Fernández, C esarín Gerónimo, Alfredo Griffin, Tony Peña, José Mesa, Joaquín Andújar, Mario Soto, Arnulfo Espinosa, Juan Samuel y Luis Polonia, entre otros.
En la actualidad ocurre lo mismo, como algo cíclico, cuando se avista que pronto tendrán que retirarse figuras de primer orden.