Hay riquezas que no aparecen en las estadísticas económicas ni pueden medirse por el tamaño de una economía. Están en las personas que, muchas veces lejos de los reflectores, dedican su talento, esfuerzo y perseverancia a transformar la vida de los demás.
La iniciativa “Mujeres que Cambian el Mundo”, del Banco BHD, ha tenido la virtud de descubrir y hacer visibles durante once años a decenas de dominicanas que representan precisamente esa riqueza.
A través de sus historias hemos conocido mujeres valerosas, tesoneras y emprendedoras que han liderado procesos de transformación en sus comunidades, creado oportunidades donde antes había carencias y dedicado buena parte de sus vidas a mejorar las condiciones de quienes las rodean.
Son mujeres diferentes entre sí, procedentes de distintos lugares y ámbitos de acción, pero unidas por el profundo compromiso con sus semejantes y con el país.
Cada una de esas historias nos recuerda que los dominicanos somos capaces de hacer grandes cosas y que la vocación de servicio y la búsqueda del bien común crecen de manera casi silvestre en nuestra sociedad. Con frecuencia sólo hace falta mirar más allá de los espacios tradicionales de reconocimiento para descubrirlas.
Ahí radica uno de los mayores méritos de “Mujeres que Cambian el Mundo”. El Banco BHD no se ha limitado a reconocer trayectorias excepcionales; ha creado una plataforma para encontrarlas, visibilizarlas y presentarlas como referentes para toda la sociedad.
Descubrir esos tesoros y mostrarlos es también una manera de recordarnos dónde reside nuestra verdadera riqueza.
Porque una nación es rica no solamente por lo que produce o posee, sino también por la calidad humana, la solidaridad y el compromiso de su gente.
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