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La urgencia de una democracia participativa

Por Fulgencio Severino

El llamado del episcopado dominicano a combatir la corrupción y las injusticias solo será posible si la oligarquía es reemplazada por una democracia participativa.

El sistema político-jurídico dominicano es democrático-liberal y representativo. Este sistema nació con el capitalismo y el fin del feudalismo; desde su inicio, se caracterizó por la corrupción, la intolerancia, la antidemocracia y, fundamentalmente, por representar los intereses de la burguesía naciente.

Esta clase era dueña de los bancos y el comercio. Para derrotar al feudalismo y a la Iglesia católica, contó con los trabajadores y el campesinado, pero traicionó a sus aliados: al momento del triunfo, solo impulsó el derecho al sufragio y a la elección para los grandes propietarios. Para que el pueblo lograra el derecho a votar y a ser elegido, debió esperar casi dos siglos de luchas y represión.

Hoy, la oligarquía mantiene el control del poder a través del financiamiento de los procesos electorales. Logran que sus representantes o ellos mismos actúen en función de los intereses de los más ricos.

Según señala Oxfam en su informe de 2026, las élites económicas compran cargos electivos y puestos en el Gobierno mediante el financiamiento de campañas para imponer políticas a su favor. El informe destaca que los más ricos tienen 4000 veces más posibilidades de ocupar un cargo que una persona pobre.

El problema de las injusticias y desigualdades radica en el poder de la oligarquía. Por ello, Oxfam plantea la elección entre oligarquía o democracia. El pueblo debe unirse para resolver los males señalados por el episcopado dominicano y derrotar el dominio oligárquico.

Este dominio monopoliza el financiamiento de las inversiones privadas e impide el desarrollo y la creación de nuevas mipymes, la formación de cooperativas de productores y trabajadores, y la protección de la producción nacional.

Además, la oligarquía impulsa la mercantilización de servicios fundamentales, lo que impide el acceso del pueblo a estos. Mientras la oligarquía detente el poder, predominarán la injusticia, la desigualdad y la corrupción.

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