La UASD y el Gobierno

Nadie duda que la Universidad Autónoma de Santo Domingo juega un papel importante en la medida que constituye el principal asiento para el desarrollo del país, tomando en cuenta el material noble que recibe, lo mejor de nuestra juventud, para transformarlo en profesionales.

La alta casa de estudios constituye también un enclave de primer orden para el sosiego y la tranquilidad ciudadana. Sobre todo cuando funciona con apego a sus objetivos de contribuir con los planes de formación y contribuir al desarrollo dominicano.

Al Gobierno, a las autoridades de la Universidad, y sobre todo al país, no le resulta, bajo ningún concepto, beneficioso olvidar que transitamos el primer cuarto del siglo veintiuno; y tener claro eso significa que una universidad levantada no está en sintonía con los tiempos.

Sensata resulta la propuesta de la ministra de Educación Superior de conversar con el presidente Leonel Fernández, y presentarle el pliego de demandas de los profesores y empleados de la UASD.

Eso sería una parte. La otra está en el trabajo interno que habría que hacer para que haya, finalmente, una revisión profunda de los objetivos de la UASD, que se ha quedado enclavada en el pasado, de espaldas a necesidades muy internas, que todavía encuentran resistencias. Pero eso es parte de otra situación que, más temprano que tarde, tendrá que enfrentarse.