La transparencia prometida

Reconforta que desde el Gobierno hayan sido diversas y muy autorizadas las voces que dan garantías de que el proceso de elección de los miembros de organismos constitucionales, cuya designación corresponde al Consejo Nacional de la Magistratura, se hará de manera transparente.

No se trata de imponerles a los miembros de ese Consejo la elección de personas particulares, sino que cumplan los mejores parámetros morales y profesionales para ocupar las posiciones en cuestión.

El Consejo Nacional de la Magistratura tiene la gran responsabilidad de llenar las posiciones vacantes de la Suprema Corte de Justicia que se han provocado por muertes y por haber llegado algunos miembros a la edad del retiro obligatorio.

También debe evaluar a los jueces que aún tienen condiciones para permanecer ejerciendo en el máximo tribunal.

Como si fuera poco, tiene la gran responsabilidad de designar a los miembros del Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral creados por la Constitución que nos estrenamos el 26 de enero del año pasado.

Por lo tanto, son válidos los reclamos que han hecho diversos sectores de la vida nacional de que esas designaciones se hagan de manera transparente.

Agregamos nosotros que no pueden ser fruto de negociaciones de camarilla o de complacencia política, sino de lo que más le convenga a la nación.

Muchos tendrán sus candidatos particulares, EL DÍA sólo aspira a que se haga la mejor elección de entre los mejores.