La tragedia de Niza y el fundamentalismo

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El atentado terrorista ocurrido el jueves pasado en Niza, Francia, donde hasta la fecha hay más de 80 muertos y más de cien heridos, arrollados por un camión, es algo que reafirma que estamos viviendo uno de los momentos más trágicos en la humanidad. Es repudiable esa nueva acción terrorista.

Indudablemente que esta reacción obedece a los ataques que han sufrido muchos árabes y musulmanes de países desarrollados, que han bombardeado y asesinado a miles de personas.

El terrorismo del fundamentalismo islámico debe ser asimilado por los cristianos de todas las tendencias religiosas, pues el mundo actual no está preparado para confrontar esta nueva táctica de atentados suicidas.

Los asesinados hoy, como los de ayer, son personas humanas, y debemos respetarlos.

El mundo está cambiando, lamentablemente para el mal, la inseguridad y la falta de protección de las personas comunes, que siempre son las víctimas del terrorismo.

No basta con lamentar, debemos estudiar la nueva situación que confronta la humanidad.

La expresión “fundamentalismo islámico” describe diferentes corrientes políticas religiosas ligadas al islam, cuya rama más violenta se denomina yihadismo y que local o particularmente se asocia con movimientos como el talibán, el salafismo y otras corrientes terroristas.

Los atentados terroristas del 11 de septiembre 2001 contra el pentágono y las torres gemelas, despertó en muchos el conocer sobre los autores ubicados dentro del fundamentalismo islámico, esto hizo un nuevo despertar islámico y sus diversas formas.

Los musulmanes mantienen la creencia de que el Corán fue dictado por Alá a Mahoma, y que el texto actual del Corán es idéntico al que Mahoma recibió.

Tradicionalmente, el Islam ha enseñado también que la correcta interpretación del Corán debe basarse únicamente en el mismo Corán y en las Sunas, que son las recopilaciones orales de las enseñanzas y prácticas de Mahoma.

Los atentados que han tenido como objetivo ciudades occidentales, como el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York; de 2004 en Madrid, julio de 2005 en Londres; el atentado en París a Charlie Hebdo en 2015, las guerras de Afganistán e Iraq, el 13 de noviembre 2015 en París, y más recientemente el atentado contra una discoteca de gays, en Orlando, Florida, han demostrado como un pequeño grupo de personas entrenadas pueden causar daños a grandes cantidades de personas, porque los terroristas son capaces de entregar su propia vida.

Los islamistas se dividen en dos corrientes, una original, “moderada”, representada por los Hermanos Musulmanes y afines, y otra partidaria de la violencia política que ha dado lugar a la miríada de organizaciones llamadas Asamblea Islámica o Yihad Islámico.

Actualmente el Fundamentalismo Islámico tiene al mundo occidental en una situación difícil, y mientras más ataques militares de parte de Estados Unidos y sus aliados contra ellos, más personas se inclinan a defender su raza y religión. La solución no es militar.

La acción del papa Francisco, que ha logrado cambiar la imagen de la religión, que usa la oración y el ejemplo como armas de combate, es el único actualmente que puede ayudar a buscar algunas soluciones al problema actual frente al terrorismo del fundamentalismo islámico, él requiere de una mayor unidad de acción entre los católicos y protestantes, para crear una mayor conciencia universal de lo que representa el fundamentalismo islámico.

*Por José Gómez Cerda

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