En la Fiscalía de Tránsito del Distrito Nacional tienen lugar una iniciativa que debe ser extendida a todo el país, tal vez el entusiasmo con que está siendo promovida la docencia de moral y cívica en la escuela pública.
El emprendimiento de los fiscales de Tránsito consiste en charlar acerca de educación vial con los estudiantes de básica con la finalidad de sentar conciencia en el sector de la juventud del que forman parte, sobre las responsabilidades implícitas en el hecho de salir a las vías públicas, particularmente al frente de un volante.
Puede parecer que a la hora de orientar acerca del respeto por las reglas del tránsito, cualquier esfuerzo debe de estar orientado a quienes conducen vehículos de motor.
Son estos, vista la capacidad retentiva del adolescente, parte muy importante si se quiere apuntalar el sentido de responsabilidad y de respeto por las normas, como en la iniciativa de los fiscales de tránsito en su charla con estudiantes del Colegio Adventista la Paz, del Distrito Nacional, pero no los únicos.
Las leyes de tránsito también están dirigidas a los peatones, que en la generalidad de los casos desconocen sus deberes y sus derechos en el uso de las vías públicas. Y también a comerciantes, artesanos, técnicos y vecinos, que en muchos casos dan a las calles un uso particular del que no escapan ni siquiera las grandes avenidas, autopistas y carreteras, en las que es posible encontrarse con grupos de choferes que se las apropian y disputan para establecer paradores; vendedores que exponen sus mercancías en los paseos, y vecindarios que alteran el diseño de una autopista porque el siguiente retorno les queda muy retirado.
Romper con estos comportamientos ilegales y egoístas requiere de recursos variados, entre ellos los punitivos para quienes se estima que no aprenderán de otra manera, y la orientación, particularmente de los más jóvenes, como muy bien intentan los fiscales de tránsito.