La tarifa eléctrica
La demanda de pago de la energía eléctrica está íntimamente asociada al mal servicio que reciben los clientes.
Resulta ineludible pagar la factura. Como también es muy enojoso recibir el corte del servicio, popularmente denominado como apagones.
El año terminó y, afortunadamente, no se produjo el aumento de la tarifa eléctrica, variación en la que siempre ha insistido el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una situación que permitió terminar con sosiego y sin enojosas alzas en el ya encarecido costo de la vida; incluidos los servicios y los alimentos.
El tema se mantiene pendiente. Amenaza seriamente la economía dominicana, ya que una nueva tarifa eléctrica tocaría nervios y arterias económicas muy sensibles para la vida financiera nacional.
Hay indicios de que, tal como informara el gobernador del Banco Central, el aumento de dicha tarifa será pospuesto. El funcionario adelantó que tiene esa percepción luego de las conversaciones que sostuvo con el organismo internacional.
En el ánimo del pueblo dominicano, más que los capitales e intereses del sector energético, está en que la percepción del gobernador del Banco Central se haga realidad. Sería un gran alivio poder negociar una mora en el aumento de la tarifa eléctrica.
Y de ser posible, que no se produzca en los próximos dos o tres años. De lo contrario, tendríamos un panorama muy incierto, cuando los tiempos demandan fortalecer la certidumbre, la credibilidad y la armonía en la convivencia ciudadana.
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