La suspensión de la consulta cambia el tablero del PLD y prolonga su batalla presidencial hasta 2027

  • La decisión elimina el mecanismo con el que la organización pretendía ordenar anticipadamente su carrera presidencial, aumenta los costos políticos y económicos de los aspirantes y devuelve a Abel Martínez al mismo escenario competitivo que los demás

Gonzalo Castillo, Abel Martínez y Francisco Javier.
La suspensión de la consulta cambia el tablero del PLD y prolonga su batalla presidencial hasta 2027. Fuente externa.

Santo Domingo.-La suspensión de la consulta presidencial que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) había programado para el 18 de octubre modifica sustancialmente la estrategia con la que la organización pretendía ordenar con anticipación su carrera hacia las elecciones de 2028 y abre un período más largo de competencia entre sus aspirantes, con el consiguiente impacto económico de un proceso doce meses más largo que lo previsto.

La Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes Presidenciales (Conap) atribuyó la decisión a la imposibilidad de disponer de los equipos necesarios para realizar la votación automatizada; sin embargo, lo cierto es que los conflictos internos acrecentados en las últimas semanas por las ácidas reacciones de Francisco Javier García fueron lo que sepultó el proceso.

Francisco Javier García cuestionó a la Conap al objetar el tratamiento dado a 523,781 personas que aparecían con afiliaciones múltiples y sostuvo que las decisiones adoptadas podían afectar la equidad de la consulta. La Conap rechazó que existiera una exclusión dirigida a favorecer a algún aspirante y habilitó mecanismos de validación para esos electores. García no llegó a formalizar su retiro, aunque fuentes consultadas por EL DÍA indicaron que esa posibilidad había sido comunicada internamente antes de la suspensión.

La consulta había quedado reducida a Gonzalo Castillo, Francisco Javier García, Francisco Domínguez Brito y Manfred Mata, después de varias declinaciones porque Abel Martínez había declinado a participar con la salvedad de que se presentaría como precandidato cuando se abriera el proceso de precampaña conforme a la ley electoral, desafiando así la decisión partidaria.

Con la suspensión de la consulta desaparece el mecanismo con el cual la dirección peledeísta esperaba identificar una figura alrededor de la cual concentrar anticipadamente sus esfuerzos.

El calendario oficial de la Junta Central Electoral establece que los procesos internos legalmente regulados corresponden a 2027: las primarias deberán celebrarse a más tardar el 3 de octubre de ese año, mientras las convenciones, asambleas y encuestas tienen como límite el 31 de octubre.

Eso deja prácticamente otro año de competencia interna, con el alto costo económico y político que eso implica.

Mantener equipos políticos, recorrer provincias, organizar actividades, movilizar dirigentes, desarrollar estrategias de comunicación y sostener estructuras territoriales requieren recursos económicos considerables.

Para aspirantes con mayor capacidad financiera o estructuras consolidadas, prolongar la competencia puede resultar manejable. Para proyectos con recursos más limitados, en cambio, mantener durante meses una actividad política permanente puede convertirse en una dificultad.

La paradoja es que ese mismo proceso dilatado podría beneficiar al PLD desde el punto de vista organizativo, ya que tendría a varios aspirantes recorriendo simultáneamente el territorio, lo que permitiría movilizar las estructuras que el partido necesita reactivar.

Abel vuelve al mismo terreno

Uno de los efectos políticos más importantes recae sobre Abel Martínez, quien pudiera verse como el gran ganador en la suspensión del proceso de consulta.

El candidato presidencial peledeísta de 2024 decidió mantenerse fuera de la consulta y había anunciado que competiría cuando correspondiera realizar el proceso formal de escogencia. Martínez sostenía que la consulta no impedía que posteriormente pudiera medirse con quien resultara favorecido.

En términos prácticos, los aspirantes que participaban en la consulta y Martínez tendrán que llegar al proceso de 2027 sin que ninguno pueda exhibir el mandato político que habría significado imponerse en octubre.

Gonzalo y Francisco Javier tendrán que redefinir estrategias

La suspensión puede obligar particularmente a Gonzalo Castillo y Francisco Javier García a revisar sus planes.

Ambos habían desarrollado estructuras orientadas hacia una fecha concreta. Ahora deberán decidir cuánto de esa movilización mantienen durante los próximos meses y cómo administran sus recursos hasta 2027.

Castillo anunció inmediatamente después de la cancelación que continuará recorriendo el país y trabajando políticamente.

Francisco Javier, por su parte, llega a la nueva etapa después de haber convertido la equidad del proceso y la composición del padrón en sus principales cuestionamientos internos. Sus denuncias sobre posibles ventajas para otro aspirante fueron rechazadas por la Conap.

Domínguez Brito enfrenta una situación particular porque participaba en el proceso, pero previamente había solicitado a la JCE que determinara su legalidad. El órgano electoral respondió que la consulta prevista para octubre carecía de respaldo dentro del calendario electoral vigente.

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