La sumatoria de tus acciones
Mientras preparaba la nueva edición de la revista de Encuentros Interactivos, una frase llamó mi atención: “La coherencia es tu mayor autoridad”.
La leí varias veces y, aunque pensé que hablaba de liderazgo, la realidad es que el mensaje va alineado a la credibilidad, ese patrimonio silencioso que todos construimos o debilitamos cada día.
Hay personas en las que confiamos, no porque nunca se han equivocado, cometido errores o siempre tienen la respuesta correcta, lo hacemos porque, en su trayectoria, hay una relación constante entre lo que dicen y lo que hacen.
Con el tiempo he comprendido que la coherencia no siempre se juzga desde el mismo lugar y cada persona interpreta nuestras acciones desde su historia, valores y expectativas.
A veces basta con tomar una decisión distinta a la que alguien esperaba para que, de pronto, se cuestione nuestra transparencia, lealtad o coherencia.Y, sin embargo, ser coherente no significa cumplir las expectativas de todos, eso sería imposible.
Significa actuar de manera fiel a nuestros principios, incluso cuando nuestras decisiones no sean comprendidas o compartidas por quienes nos rodean.
La coherencia no depende de la aprobación ajena, sino de la tranquilidad de saber que nuestras acciones responden a aquello en lo que verdaderamente creemos.
Quizá por eso hoy somos mucho más cuidadosos al decidir en quién confiar y la coherencia adquiere un valor enorme.
La necesita un periodista para que sus lectores crean en su trabajo; una empresa para mantener la confianza de sus clientes; una madre frente a sus hijos; un docente con sus estudiantes y cualquier persona que aspire a construir relaciones duraderas.
Todos vivimos, de una forma u otra, de la confianza que somos capaces de generar.
Otro gran aprendizaje ha sido entender que la coherencia no es sinónimo de rigidez porque cambiar de opinión no nos hace incoherentes… aferrarnos a una idea solo para no reconocer que estábamos equivocados, probablemente sí: aprender, evolucionar y rectificar forman parte del crecimiento.
Personas que dejan huella
La verdadera coherencia consiste en que nuestras decisiones no contradigan los principios que nos definen, los propios no los de otros. Las personas que dejan huella no son necesariamente las que hablan o escriben mejor, son aquellas de quienes sabemos qué esperar, cuya palabra conserva valor porque sus acciones la respaldan… las que entienden que la confianza no se exige ni se anuncia, se gana.
“La coherencia es tu mayor autoridad” habla de todos nosotros, de la responsabilidad de vivir de una manera que nuestras acciones puedan sostener nuestras palabras.
No podemos etiquetar a alguien por un error, falta u omisión, ya que todos podemos equivocarnos… eres coherente por la sumatoria de tus acciones.