La solidaridad se impone
Los estragos que causó la estela de lluvias del huracán Sandy desbordaron los esfuerzos y la disponibilidad estratégica del Estado para la prevención de catástrofes y reducción de riesgos ante este tipo de fenómeno.
Aunque se ofrecen cifras, el total de afectados, desplazados, más las pérdidas materiales resulta incuantificable.
El efecto devastador de Sandy es regional. No podemos, de manera exclusiva, llorar nuestras desgracias. También resultaron seriamente afectados los pueblos de Haití, Cuba, Jamaica y Bahamas, a los cuales extendemos nuestro brazo solidario.
La Unión Europea, afortunadamente, ofrece su mano amiga, y presentó las condolencias a la población afectada en el Caribe por el paso del fenómeno natural, así como ofrecimiento de solidaridad para los planes de reconstrucción.
El Gobierno dominicano ofreció a tiempo apoyo, socorro y ayuda a los necesitados. En los siguientes días esa ayuda será más necesaria, y deberá ofrecerse con la misma celeridad que la primera.
