La sociedad que estamos formando (2da. parte)
Tras mi publicación de la pasada semana recibí al menos 10 correos, hoy les presento el primero recibido de Zaida Gómez.
El viernes (hace dos semanas) me tocó asistir a una reunión con el comité de promoción de mi hijo La reunión era para notificarnos que apenas tenían RD$400,000 de RD$1,000,000 en el cual ellos habían tasado su fiesta de promoción, en un hotel.
Nos explicaron que por eso más o menos la fiestecita saldría en un milloncito (sin contar traje, salón, boleta adicional, la inscripción de la universidad). En este punto se armo la algarabía, hubo muchas opiniones y hasta una madre dijo que ella se sentía como si le dijeran: mami, salí embarazada, mantenme a mí y a mi hijo .
En medio de la trifulca, yo alcé mi voz para decir que me daba pena y vergüenza que se estuvieran mortificando por una fiesta de un millón, cuando el hermano Antonio (fundador del colegio) aún estaba caliente en su tumba.
Todo el mundo entendió que yo no quería fiesta, y me entraron como a la conga.
Hubo una madre que me dijo que su hija merecía eso y más.
Entiendo que todos los hijos merecen una fiesta, pero uno debe arroparse hasta donde la sabana le dé. Hablé claro con mi hijo y le dije que la vida está compuesta de prioridades y la fiesta no es una de ellas, trataremos de que vayas, pero no es lo que te va te a definir como persona. Te definirá lo que aprendiste estos 14 años.
Sé que para él será muy duro, pero no se va a morir por eso . Lo importante es que se gradúe y este sea un escalón en el peldaño de su vida.