La sociedad de los audaces
El viernes pasado mientras me desplazaba por la César Nicolás Penson- faltó poco para que sufriera una colisión a causa de un vehículo que, contrario a los demás, iba a una velocidad imprudentemente reducida en una vía que suele ser rápida en términos relativos.
En el interior del Jimmy blanco, un pequeño todoterreno, dos damas, una de ellas al volante, conversaban en forma amena, distendida y despreocupada partiendo de las señales que emanaban de su lenguaje no verbal.
Al accionar el pedal del freno que metió en pánico a mi hijo de doce años- observé que en el cristal trasero el Jimmy llevaba la sombrillita del 4%.
Qué coincidencia, porque en ese momento desarrollábamos una interesante conversación sobre civismo previo a nuestra cita con la sicóloga, tan necesaria en esta sociedad enferma del alma.
Mientras me despojaba de la furia y la impotencia, pensé en un diálogo que días antes había sostenido con un prominente empresario genuino (entrecomillo el término para diferenciarlo de los contrabandistas, usureros, estafadores de cuello blanco y socavadores del erario), preocupado por los crecientes niveles de audacia que observa en el ser dominicano, especialmente en las elites que dirigen la sociedad en todos sus ámbitos.
Comprendí de inmediato que se refería a la acepción semántica de la palabra que remite a la osadía, el atrevimiento y la ruptura de las reglas de aquellos que transitan por la vida siempre intentando pasarse de listos, saltar por encima de la ley, armar trampas, operar con asechanza, nocturnidad y escalamiento, convirtiendo a las instituciones en un estercolero con la garantía de la impunidad.
Ese síndrome del tíguere gallo, que se sale con las suyas en cualquier terreno, que evade el pago de los servicios públicos, se roba la luz roja del semáforo, aplica la ley a conveniencia, convierte el cargo público en una máquina de hacer dinero para el propio bolsillo, sólo se combate con conciencia cívica.
El problema reside en que ésta ocupa un lugar lejano en nuestra escala de valores.