Santo Domingo.- Una fotografía publicada durante un viaje, una dirección compartida en tiempo real o los datos personales visibles en un perfil pueden parecer detalles inofensivos.
Sin embargo, cuando se acumulan, pueden ayudar a desconocidos a conocer aspectos de la vida de una persona y utilizarlos para intentar engañarla.
En una sociedad cada vez más conectada, las redes sociales se han convertido en espacios para compartir experiencias, establecer relaciones y promover negocios.
Al mismo tiempo, la información que permanece pública puede ser utilizada para preparar mensajes fraudulentos, suplantar identidades o construir engaños personalizados.
«Vivimos en una era de digitalización donde todos queremos ser influencer, eso hace que nosotros demos información de más y creemos un perfil digital que podemos ser objetivo de cualquier persona que tenga intenciones maliciosas», advierte un especialista en seguridad consultado para este reportaje, quien pidió mantener su identidad en reserva.
Según explica, una fotografía, un nombre y las publicaciones disponibles en distintas plataformas pueden ofrecer pistas sobre los intereses, los contactos y las actividades de una persona.

«Automáticamente, ellos, por ejemplo, con el nombre suyo y una foto de perfil, ya yo puedo buscarla», señala el experto, al explicar cómo la información visible en internet puede servir para identificar a alguien y ampliar los datos disponibles sobre su vida.
Los delincuentes no siempre necesitan conocimientos técnicos avanzados para intentar cometer una estafa. En ocasiones, basta con reunir información pública y utilizarla para elaborar una historia convincente.
Los datos sobre familiares, actividades laborales o intereses personales pueden servir para personalizar mensajes y generar confianza.
Esto no significa que publicar fotografías o utilizar redes sociales implique automáticamente estar en peligro. El riesgo aumenta cuando se divulgan datos innecesarios y no se revisan las opciones de privacidad de las cuentas.
Menos información pública, mayor protección
Entre las medidas preventivas se encuentra limitar la información personal visible en los perfiles. Es recomendable evitar publicar innecesariamente números de teléfono, direcciones, documentos de identidad, datos financieros o información que permita localizar fácilmente a una persona.
El especialista recomienda reducir la exposición de los datos personales y prestar atención a las imágenes que se comparten.
«Tú no tienes que poner tu nombre completo, por ejemplo, tú tienes que poner tu nombre, primer apellido, por así decirlo», explica.
También aconseja evitar publicar fotografías en tiempo real, especialmente cuando revelan la ubicación exacta del usuario o permiten identificar sus rutinas.
Compartir imágenes de un viaje después de abandonar el lugar, por ejemplo, puede disminuir la exposición de los movimientos personales.
Otra medida consiste en revisar quién puede consultar las publicaciones, acceder a la lista de contactos o encontrar una cuenta mediante un número telefónico o correo electrónico.
Asimismo, conviene eliminar datos innecesarios de perfiles antiguos y comprobar periódicamente los permisos de privacidad.

El especialista advierte que la exposición no se limita a las fotografías o los lugares visitados. La información disponible en diferentes servicios digitales puede facilitar la identificación de las cuentas que utiliza una persona.
Durante la entrevista, explicó que existen herramientas capaces de relacionar una dirección de correo electrónico con distintos servicios en los que aparece registrada.
Por eso, recomienda evitar divulgar innecesariamente datos que permitan vincular perfiles personales y mantener protegidas las credenciales de acceso.
«Exponemos demasiado», insiste el entrevistado, al referirse a la cantidad de información que los usuarios comparten sin considerar cómo podría utilizarse fuera del contexto original.
La protección de las cuentas también depende del uso de contraseñas seguras y diferentes para cada servicio. Reutilizar una misma clave en varias plataformas puede facilitar que el acceso a una cuenta comprometida afecte a otras.
Para reducir ese riesgo, se recomienda utilizar un gestor de contraseñas confiable y activar la autenticación de dos factores, que añade una verificación adicional al iniciar sesión.
Un desconocido puede utilizar información de una publicación para hacerse pasar por alguien conocido, construir un perfil falso o enviar un mensaje que parezca legítimo.
Ante solicitudes inesperadas de dinero, documentos o códigos de acceso, es importante confirmar la identidad de quien escribe mediante otro canal de comunicación.

El especialista señala que aplicaciones como WhatsApp ofrecen herramientas para reducir las llamadas no deseadas. Entre ellas se encuentra la opción de silenciar las llamadas de números desconocidos, que puede ayudar a disminuir las interrupciones y algunos intentos de contacto no solicitado.
También conviene desconfiar de enlaces inesperados, incluso cuando parecen proceder de contactos conocidos, y evitar instalar aplicaciones o programas provenientes de fuentes no confiables.
Si una persona descubre un perfil falso que utiliza sus fotografías o recibe amenazas relacionadas con información personal, debe conservar las conversaciones y las capturas de pantalla, reportar la cuenta y acudir a las autoridades competentes cuando existan indicios de un delito.
Proteger la identidad digital no significa desaparecer de internet, sino decidir conscientemente qué información se comparte, con quién y bajo qué condiciones.
Como advierte el especialista, la exposición excesiva puede facilitar que terceros construyan un perfil de sus posibles víctimas a partir de datos que estas mismas publican. Revisar las publicaciones, limitar la información visible y reforzar la seguridad de las cuentas puede reducir las oportunidades de engaño, suplantación y otros abusos digitales.
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